Los intelectuales franceses.

En un artículo de Nouvelles Littéraires del 12 de octubre de 1929 titulado "Deux époques littéraires et d'angoisse [Dos tiempos literarios y de angustia]: 1815-1830 et 1918-1930", Pierre Mille cita un artículo de André Berge aparecido en la Revue des Deux Mondes [Revista de los Dos Mundos], "L'Esprit de la littérature moderne", en el que se señala la inquietud de las jóvenes generaciones literarias francesas: desilusión, malestar y hasta desesperación; no se sabe ya por qué se vive, por qué se está sobre la tierra. Según Mille, este estado de ánimo se asemeja al del nacimiento del romanticismo, con esta diferencia: los románticos se liberaban mediante la efusión literaria, con el lirismo, con las "palabras" (pero: ¿es esto verdad?; al romanticismo lo acompañaron hechos: el 30, el 31 y el 48; hubo una efusión literaria, pero no sólo eso). Hoy en cambio las jóvenes generaciones no creen más en la literatura, en el lirismo, en la efusión verbal, cosas de las que sienten horror; en ellas predomina el tedio, el disgusto. Para Mile se trata de lo siguiente: no es la guerra la que ha cambiado al mundo, se trata de una revolución social, se ha formado un "súper capitalismo" que, aliado tácitamente a la clase obrera y a los campesinos, golpea a la vieja burguesía. Mille quiere decir que en Francia se ha dado un ulterior desarrollo industrial y bancario, que la pequeña y media burguesía, que al principio parecían dominar, están en crisis; por lo tanto, crisis de los intelectuales.

La guerra y la revolución rusa han acelerado el movimiento que ya existía antes de agosto de 1914. Crisis económica de las clases medias que "n'arrivent même pas à concevoir que vingt-cinq francs ne valent plus que cent sous" [no llegan a concebir qué veinte cinco francos no valen más que 100 monedas] y "voudraient que ce soit comme avant" [desearían que fuese como antes]; los obreros que piensan: allá en el Este hay un país donde el proletariado es dictador; clases que en el pasado eran dirigentes y ahora no dirigen más y sueñan con la Italia fascista. Mille escribe que es justamente "oportuno" lo que pregunta Emmanuel Berl en Mort de la pensée bourgeoise cuando pretende que los escritores, el 90 por ciento burgueses, ¡tengan simpatía por aquellos que quieren desposeerlos!

Algunos rasgos del cuadro me parecen exactos e interesantes. La vieja Francia pequeño-burguesa atraviesa una crisis muy profunda, la cual, sin embargo, es más moral que inmediatamente política.

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