El destierro político en el Medioevo.

¿En qué medida la emigración a toda Europa de eminentes y de mediocres personalidades italianas (pero con cierto vigor de carácter) se debió a los resultados de las luchas internas de las facciones comunales, es decir, al destierro político? Este fenómeno fue persistente luego de la segunda mitad del siglo XIII: luchas comunales y dispersión de las facciones vencidas, luchas contra los principados y los elementos del protestantismo, etc., hasta el año 1848; en el siglo XIX el destierro cambió de características porque los exiliados eran nacionalistas y no se dejaban absorber por los países de inmigración (no en todos ocurrió así, como por ejemplo: Antonio Panizzi llegó a ser director del British Museum y barón inglés). Se debe tener en cuenta también esta posibilidad, pero no es la característica dominante en el fenómeno general.

También se debe tener en cuenta que, en cierto período, los príncipes italianos desposaban a sus hijas con príncipes extranjeros; y cada nueva reina de origen italiano llevaba consigo cierto número de literatos, artistas y doctos italianos (en Francia con las Medici, en España con las Farnese, en Hungría, etc.) y además se convertían en un centro de atracción después del ascenso al trono.

Todos estos fenómenos deben ser estudiados y debe fijarse exactamente su importancia relativa, para poder caracterizar así el hecho fundamental. Carlo Segre en el artículo "Il Petrarca a Montpellier" publicado en Nuova Antologia del 16 de julio de 1929, recuerda como Ser Petracco, desterrado de Florencia, se estableció con su familia en Carpentras y quiso que su hijo Francesco frecuentase la Universidad de Montpellier para que se dedicara a la actividad legal. "La elección fue óptima, porque en Italia y en el sur de Francia entonces era muy grande la demanda de juristas por parte de príncipes y gobiernos municipales, que los empleaban como jueces, magistrados, embajadores y consejeros, aparte de que podían dedicarse abiertamente a la actividad privada de abogados, menos honorífica pero siempre ventajosa para quien no careciese de desenvoltura". La Universidad de Montpellier fue fundada en el año 1160 por el jurisconsulto Piacentino, que se había formado en Bolonia y había llevado a Provenza los métodos de enseñanza de Irnerio [1055-1125] (pero ¿era italiano Piacentino? Esto siempre se debe investigar, porque los nombres italianos pueden ser en algunos casos sobrenombres o italianizaciones). Muchos italianos fueron llamados desde el exterior para organizas universidades sobre el modelo de la Universidad de Bolonia, de Pavía, etc.

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