La tradición de Roma.

Hay que registrar las diversas reacciones (y su diverso carácter) con respecto a la ideología ligada a la tradición de Roma. El futurismo fue en Italia una forma de esta reacción, en tanto estaba contra la retórica tradicional y académica, y ésta en Italia estaba estrechamente ligada a la tradición de Roma da terra dei morti, de Giusti [Giuseppe, 1809-50]: "Nosotros éramos grandes y allá no habían nacido", --"todo lo que en el mundo es civil, grande y augusto, es romano todavía", de Carducci [Giosuè, 1835-1907] - dependientes de los Sepolcri de Foscolo, como momento "moderno" de esta retórica). Esta reacción tiene varios aspectos y, además, diversos caracteres. Por ejemplo, tiende a refutar que la Italia moderna sea heredera de la tradición romana (expresión de Lessing sobre los "gusanos salidos de la descomposición de la carroña romana") o a negar la importancia misma de esa tradición. En el libro de Wells [Herbert George, 1866-1946, británico] Breve Storia del Mondo (en la edición italiana de Laterza con notas polémicas del traductor Lorizio) esta reacción asume diversos aspectos: 1) niega que la historia mundial antigua se unifique en el imperio romano, ampliando la visión histórica mundial con la historia de la China, de la India y de los Mongoles; 2) tiende a desvalorizar en sí la grandeza de la historia romana y de su tradición, como tendencia política (Sacro Imperio Romano) tanto como tendencia cultural (Iglesia católica). En el libro de Wells si es exacto el primer punto, el segundo sufre nuevas intrusiones de elementos ideológicos y es moralista.

Otro aspecto que se debe observar es la valorización del elemento no-romano en la formación de las naciones modernas: elemento germánico en la formación de los Estados romano-germánicos; este aspecto ha sido cultivado por los alemanes y persiste en la polémica sobre la importancia de la Reforma [antipapismo del s. XVI] como premisa de la modernidad. Pero en la formación de los Estados romanogermánicos, además del elemento romántico y del germánico, hay un tercer y hasta tal vez un cuarto elemento --en Francia, además del elemento románico y del franco, hay un elemento céltico, aportado por la población autóctona gala [O. de Francia]--; en España existe, además, un elemento árabe, con su influencia científica en el medioevo. A propósito del elemento galo en la formación de la civilización francesa, hay toda una literatura de carácter mixto histórico y popular. En época más reciente se puede consultar la Histoire de la Gaule [Galia] de Camille Jullian donde se puede leer (tomo VIII, p. 311) que ya es tiempo de terminar con la "obsesión de la historia imperial" y que "es necesario que sepamos desembarazarnos de los modos de sentir y de razonar que son herencia del imperio romano [en realidad, esta teoría es de su profesor Numa Denis Fustel de Coulanges, 1830-1889]. El historiador debe saber vencer los prejuicios casi invencibles con que hemos salido de la educación clásica". Según el artículo de Pietro Barocelli titulado "La figura di Roma in uno storico celtista", aparecido en Nuova Antologia del 16 de marzo de 1929, da la impresión de que Jullian hubiera sustituido estos prejuicios por otros da celtomanía), pero de todos modos es notable el hecho de que una historiadora acreditada como Jullian, miembro de la Academia, haya dedicado un escrito tan monumental para sostener su tesis, y que, además, haya recibido el premio de la Academia. Barocelli opina que "los celos con que hoy se observa a nuestro país desde todas partes, se revelan también en el favor con que se reciben en el extranjero las publicaciones que de uno u otro modo tratan de menospreciar el nombre de Roma y de Italia. De esta índole es la citada Histoire de la Gaule [Galia, Francia antigua], obra de afortunada difusión, imponente por el tamaño, autorizada por el nombre del escritor"; y que "en cuanto a las afrentas que actualmente se intentan contra la figura de la Roma antigua, sabemos bien que la Roma señora y maestra de pueblos tiene en sí, para algunos, una grave culpa; Roma. desde sus inicios, fue siempre Italia". Barocelli sustituye los prejuicios históricos que combate con los suyos propios y, lo que es más importante, les otorga un ropaje político. El tema se debería estudiar desprejuiciadamente: ¿qué queda aún hoy, de propio e inconfundible, de la tradición romana? Concretamente muy poco: la actividad más destacada moderna es la económica, tanto teórica como práctica, y la actividad científica, y ellas no continúan el mundo romano. Pero, también en el campo del derecho, ¿en qué relación exacta se encuentra el romanismo con los aportes del germanismo y con los más recientes anglosajones, y cuál es el área geográfica en la que el derecho romano tiene más difusión? Se podría observar, además, que la forma del derecho romano en que llegó a convertirse en tradicional fue elaborada en Constantinopla después de la caída de Roma. En cuanto a la tradición estatal romana, es verdad que Italia, como tal (es decir: en la figura que hoy ha asumido) no la ha continuado (observación de Sorel), etc. Hay que seguir las publicaciones de Ezio Levi sobre el arabismo español y sobre su importancia para la civilización moderna.

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