Humanismo y Renacimiento.

Confrontar Luigi Arezio, "Rinascimento, Umanesimo e spirito moderno", Nuova Antologia del 1 de julio de 1930. Arezio se ocupa del libro de G. Toffanin, Che cosa fu l'Umanesimo (Florencia, Sansoni 1929), y por lo que comenta, parece muy interesante para mi tema. (Voigt y Burckhardt creyeron que el humanismo estaba dirigido contra la Iglesia; Pastor --habrá que leer su volumen sobre la Storia dei Papi que se refiere al Humanismo-- no cree que el Humanismo estuviese dirigido originalmente contra la Iglesia). Para Toffanin el principio de la irreligiosidad o de la nueva religión no es la llave maestra para entrar en el secreto de los humanistas; ni cabe hablar tampoco de su individualismo, porque "los presuntos efectos de la revaloración de la personalidad humana" por obra de una cultura, serían harto sorprendentes en un tiempo famoso a su vez por haber "aumentado la distancia entre los hombres de estudio y el resto de los hombres".

El hecho verdaderamente característico del Humanismo "signe siendo esa pasión por el mundo antiguo por la que, casi de improviso, con una lengua muerta se intenta reemplazar una lengua popular y consagrada por el genio; y podríamos decir que se inventa la ciencia filológica [estudio de una cultura a través de su lengua y literatura] y se renueva el gusto y la cultura. El mundo pagano renace". Tossanin sostiene que no hay que confundir el Humanismo con el despertar progresivo posterior al año mil, el Humanismo es un hecho esencialmente italiano "independiente de esos equívocos presagios" y de él se nutrirán, para hacerse clásicos y cultos, Francia y el mundo entero. En cierto sentido puede llamarse herética [hereje] la civilización comunal del mil doscientos que aparece como irrupción de sentimientos y pensamientos refinadísimos en forma plebeya e "inicialmente herético fue el impulsor al individualismo, aun cuando en el pueblo se dio menos conciencia de herejía de lo que a primera vista se puede suponer". La literatura vulgar, proveniente del seno de la civilización comunal e independientemente del clasicismo, es índice de una sociedad en la que el fermento herético se desarrolló; fermento que, si bien debilitaba en las masas el respeto a la autoridad eclesiástica, llegó a ser en unos pocos un abierto distanciamiento de la "romanidad", característico entre el Medioevo propiamente dicho y el Humanismo. Algunos intelectuales parecían darse cuenta de esta discontinuidad histórica; ellos pretendieron ser cultos sin leer a Virgilio, es decir, sin los estudios liberales, abandono general que según Boccaccio justificaría el uso de la lengua vulgar en lugar del latín en la Divina Comedia. El más grande de estos intelectuales fue Guido Cavalcanti [1250-1300, el más importante poeta florentino anterior a Dante, quien fue su amigo y admirador]. En Dante [... Alighieri, 1265-1321, poeta, filósofo y político, la Divina Comedia es una obra cumbre] "el amor de la lengua plebeya, surgido de un estado de ánimo comunal y virtualmente herético" debió contrastar con un concepto casi humanístico del saber. "Es característico de los humanistas la conciencia de una separación sin remedio entre el hombre de cultura y la muchedumbre; para ellos valen los ideales abstractos de la potestad imperial y papal; en cambio es real su fe en la universidad cultural y en las razones de la misma". La Iglesia favoreció la separación entre la cultura y el pueblo, iniciada con el retorno al latín, porque la consideró como una sana reacción contra toda mística indisciplina. El Humanismo, desde Dante hasta poco antes de Maquiavelo, es una edad que reposa plenamente en sí misma, y contrariamente a muchas opiniones, tiene una afinidad no superficial con la Escolástica por su común impulso antidemocrático y antiherético [antihereje]. Toffanin niega que el Humanismo se transmita vitalmente a la Reforma, porque ésta, con su alejamiento de la romanidad, con el desquite rebelde de los vulgares y con tantas otras cosas, renueva el aliento de la cultura comunal, temblorosa herejía contra la que se había levantado el Humanismo. Con el fin del Humanismo nace la herejía y se encuentran fuera del Humanismo: Maquiavelo, Erasmo (?), Lutero, Giordano Bruno, Descartes y Jansenio.

Estas tesis de Toffanin coinciden con frecuencia con las notas que he hecho en otros cuadernos. Sólo que Toffanin se mantiene siempre en el campo cultural-literario y no pone al Humanismo en conexión con los hechos económicos y políticos que se desarrollaron en Italia contemporáneamente, es decir: pasaje a los principados y a las señorías, pérdida de la iniciativa burguesa y transformación de los burgueses en propietarios terratenientes. El Humanismo fue un hecho reaccionario en la cultura porque toda la sociedad italiana se estaba transformando en reaccionaria. Arezio trata de objetar a Toffanin, pero lo hace en un nivel de estupidez y de superficialidad. No le parece aceptable a Arezio que la edad comunal sea todo un fermento de herejías, ya que sólo considera herejías al averroísmo * y al epicureísmo **. Pero la Comuna era una herejía ella misma porque tendencialmente debía entrar en lucha con el papado y lograr su independencia. Por eso no es del agrado de Arezio que Toffanin considere todo el Humanismo como fiel al cristianismo, aunque reconoce que también los escépticos hacían ostentación de religiosidad. La verdad es que se trataba del primer fenómeno "clerical en sentido moderno, una Contrarreforma anticipada (por otra parte, era Contrarreforma en relación con la edad comunal). Ellos se oponían a la ruptura del universalismo medieval y feudal que estaba implícito en la Comuna y que fue sofocada en su nacimiento, etc. Arezio sigue las viejas concepciones sobre el Humanismo y repite las afirmaciones que se han hecho clásicas de Voigt, de Burckhardt, de Rossi, de Nolhac, de Symonds y de Jebb, etc.

* filosofía de Averroes, como la tesis de la doble verdad, según la cual algo puede ser verdadero en filosofía y falso en teología, o al revés.

** Refinado egoísmo que busca el placer exento de todo dolor, según la doctrina atribuida a Epicuro.

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