Corresponsales extranjeros.

En otra nota se hacía referencia a los colaboradores extranjeros de revistas italianas. El tipo de "corresponsal extranjero" de un diario es un poco distinto, pero sin embargo algunas observaciones de la nota aludida son también válidas para esta actividad. No hay que concebir al corresponsal extranjero como un mero reporter o transmisor de noticias del día por telegrama o por teléfono, como si fuera una integración de las agencias telegráficas. El tipo moderno más completo de corresponsal extranjero es el publicista de partido, el crítico político que observa y comenta las corrientes políticas más vitales de un país extranjero y tiende a ser un "especialista" en las cuestiones de ese determinado país (por eso los grandes diarios tienen "oficinas de correspondencia" en los diversos países y el jefe de esas oficinas es el "escritor político", el director de las mismas). El corresponsal debería capacitarse para escribir, dentro de un tiempo determinado, un libro sobre el país al que ha sido enviado a residir permanentemente, una obra completa que abarque todos los aspectos vitales de la vida nacional e internacional. (Otro es el caso del corresponsal viajante, que va a un país para informar sobre los grandes acontecimientos inmediatos que en él ocurren.)

Criterios para la preparación y la formación de un corresponsal: 1) juzgar los acontecimientos en el cuadro histórico del país en cuestión y no sólo con referencia al país de origen. Esto significa que la posición de un país debe ser medida por los progresos o retrocesos verificados en él y no debe ser comparada mecánicamente con otros países en el mismo momento. La comparación entre Estado y Estado tiene importancia, porque permite medir la posición relativa de cada uno de ellos: de hecho, un país puede progresar, pero si en otros el progreso ha sido mayor o menor, su posición relativa cambia, como cambia también su influencia internacional. Si juzgamos a Inglaterra con referencia a lo que era antes de la primera guerra mundial y no a lo que ella es hoy con respecto a Alemania, el juicio habrá cambiado, aunque también el juicio de comparación puede tener gran importancia. 2) Los partidos de cada país tienen carácter nacional más que internacional: el liberalismo inglés no es igual al francés o al alemán, aunque tienen mucho en común, etc. 3) Las jóvenes generaciones están en lucha con las viejas del mismo modo que los jóvenes están en lucha con los viejos, ¿o los viejos tienen un monopolio cultural que se ha hecho artificial y dañoso? ¿Responden los partidos a los problemas nuevos o son superados por ellos y hay crisis?, etc. Pero el error, mayor y más frecuente, es el de no saber salir del propio círculo cultural y medir al extranjero con un metro que no corresponde, es decir: no ver las diferencias bajo las apariencias iguales y no ver las igualdades bajo las diversas apariencias.

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