Cronistas.

Dificultad de crear buenos cronistas, es decir, periodistas técnicamente preparados para comprender y analizar la vida orgánica de una gran ciudad, ubicando en ese cuadro (sin pedantería, pero en forma profunda y sin "brillantes" improvisaciones) todo problema cada vez que llega a ser de actualidad. Lo que se dice del cronista puede ser extendido a toda una serie de actividades públicas: un buen cronista debería tener la preparación técnica suficiente y necesaria para llegar a ser encargado o también prefecto, o presidente (efectivo) de un Consejo provincial de economía de tipo actual; y desde el punto de vista periodístico, debería corresponder al cronista local de una gran ciudad (y así sucesivamente, en orden de amplitud y de competencia decreciente de los problemas, de las ciudades pequeñas y medianas y de las aldeas).

En general, las funciones de un diario deberían estar equiparadas a las correspondientes funciones dirigentes de la vida administrativa, y desde este punto de vista también deberán ser concebidas las escuelas de periodismo, si se quiere que esa profesión salga de su etapa primitiva y de diletantismo en que hoy se encuentra; para que se torne una profesión calificada y tenga completa independencia, es decir, que el diario esté en condiciones de ofrecer al público juicios e informaciones no ligados a intereses particulares. Si un cronista informa al público de manera "periodística", como se dice, eso significa que el cronista acepta sin crítica y sin juicio independiente, por medio de entrevistas o de datos, informaciones y juicios de personas que tratan de servirse del diario para promover determinados intereses particulares.

Deberían existir dos tipos de cronistas: 1) el tipo orgánico y 2) el tipo de más decidida actualidad. Para situarse en un punto de vista comprensivo, con el tipo orgánico debería ser posible compilar volúmenes sobre los aspectos más generales y constantes de la vida de una ciudad, luego de haber depurado los artículos de aquellos elementos de actualidad que siempre deben existir en toda publicación periodística; el elemento de actualidad, en artículos "orgánicos", debe ser subordinado y no principal. Por eso estos artículos orgánicos no deben ser muy frecuentes. El cronista estudia el organismo urbano en su complejidad y en su generalidad para tener su calificación profesional (sólo muy limitadamente un cronista puede cambiar de ciudad; su calificación superior está ligada a una determinada ciudad): es justo que los resultados originales, o útiles en general, de este estudio orgánico no sean siempre completamente desinteresados, simples premisas, sino que se manifiesten también inmediatamente, adoptando una perspectiva de actualidad

La verdad es que el trabajo de un cronista es tan vasto como el de un jefe de redacción, o de un jefe de sección en una organización periodística con división orgánica del trabajo. En una escuela de periodismo sería necesario tener una serie de monografías sobre las grandes ciudades y sobre su compleja vida. El solo problema del aprovisionamiento de una gran ciudad es tal que absorbe mucho trabajo y mucha actividad.*

* Cfr. el libro de W. P. Hedden, How Great Cities are Fed [Cómo se alimentan las grandes ciudades], edición en inglés, Heath, Boston, 1929, resumido en el Giornale degli Economisti de enero de 1931. Hedden examina el aprovisionamiento de algunas ciudades de los Estados Unidos, especialmente Nueva York.

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