Escuelas de periodismo.

En Nuova Antologia del 1ero. de julio de 1928 se ha publicado con este título un artículo de Ermanno Amicucci que tal vez fue publicado de inmediato en un volumen con otros artículos. El artículo es interesante por la información y los puntos de vista que ofrece. Sin embargo, cabe destacar que en Italia la cuestión es mucho más difícil de resolver de lo que puede parecer con la lectura de este artículo, y se puede concluir que los resultados de las iniciativas escolares no pueden ser muy considerables (al menos en lo que respecta al periodismo técnicamente entendido; las escuelas de periodismo serán escuelas de propaganda política general). Es vital el principio de que el periodismo debe ser enseñado y que no es racional dejar que el periodista se forme por sí mismo, de modo casual, como "practicón", y se irá imponiendo a medida que el periodismo, también en Italia, se convierta en una industria más compleja y en una organización civil más responsable.

En Italia este problema encuentra sus limitaciones en el hecho de que no existen grandes concentraciones periodísticas a causa de la descentralización de la vida cultural nacional, de que los periódicos son muy pocos y la masa de lectores escasa. El personal periodístico es muy limitado y por lo tanto se nutre por medio de su propios grados de importancia: los diarios menos importantes (y los semanarios) sirven de escuela para los diarios más importantes y a la inversa. Un redactor de segundo orden del Corriere se convierte en director o jefe de redacción de un diario de provincia o un jefe de redacción que se revela como un gran valor en un diario de provincia o en un semanario, es absorbido por un gran diario, etc. En Italia no existen centros como París, Londres, Berlín, etc., que cuentan con millares de periodistas que forman una verdadera categoría profesional económicamente importante; además, en Italia la media de las retribuciones es muy baja.* En algunos países, como en Alemania, el número de diarios que se publican en todo el país es importante, y a la concentración de Berlín corresponde una vasta estratificación en las provincias.

Es el problema de los corresponsales locales, que raramente (sólo en las grandes ciudades y en general en las ciudades donde se publican semanarios importantes) pueden ser periodistas de profesión.

En ciertos tipos de diarios el problema de la escuela profesional debe ser resuelto en el ámbito de la misma redacción, transformando o integrando las reuniones periódicas de redacción en escuelas orgánicas de periodismo, y a cuyas lecciones deberían ser invitados elementos ajenos a la redacción en sentido estricto: jóvenes y estudiantes, a fin de hacerles adquirir el carácter de verdaderas escuelas político-periodísticas, con lecciones de temas generales (historia, economía, derecho constitucional, etc.) también confiados a competentes ajenos que sepan interpretar las necesidades del diario.

* A propósito del número de periodistas italianos, Italia Letteraria del 24 de agosto de 1930 menciona los datos suministrados por un censo de la Secretaría del Sindicato Nacional de Periodistas: hasta el 30 de junio había inscriptos 1.960 periodistas de los cuales 800 estaban afiliados al Partido Fascista, repartidos de la siguiente forma: sindicato de Bari 30 y 26, Bolonia 108 y 40, Florencia 108 y 43, Génova 113 y 39, Milán 348 y 143, Nápoles 106 y 45, Palermo 50 y 17, Roma 716 y 259, Turín 144 y 59, Trieste 90 y 62, Venecia 147 y 59.

Se debería partir del principio que dice que todo redactor o reporter debe estar capacitado para compilar y dirigir todas las partes del diario, así como todo redactor debe ser capaz de asumir la función de reporter, es decir, que toda su actividad debe estar entregada al diario, etc.

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