Formación de las clases intelectuales italianas en la alta Edad Media.

Con respecto a la formación de las clases intelectuales en la alta Edad Media es necesario tener en cuenta, además de la lengua (problema del "latín medio"), también y de manera especial el derecho. Después de las invasiones bárbaras cayó el derecho romano y se redujo a derecho personal y rutinario en comparación con el derecho longobardo, [de Lombardía, cap.: Milán] y surgió el derecho canónico que de derecho particular, de grupo, pasó a convertirse en derecho estatal; se dio luego el renacimiento del derecho romano, que se expandió por medio de las universidades. Estos fenómenos no sobrevinieron de pronto y simultáneamente sino que estuvieron ligados al desarrollo histórico general (fusión de los bárbaros con las poblaciones locales, etc.). El desarrollo del derecho canónico y la importancia que asumió en la economía jurídica de las nuevas formaciones estatales, la formación de la mentalidad imperial, cosmopolita medieval, y el desarrollo del derecho romano adaptado e interpretado para las nuevas formas de vida, dieron lugar al nacimiento y a la estratificación de los intelectuales italianos cosmopolitas.

Hay un periodo, el de hegemonía del derecho germánico, en que el "latín medio" constituyó casi exclusivamente la única unión entre el antiguo y el nuevo latín. El problema de esta interrupción ha interesado a la ciencia y, cosa importante, también ha interesado a los intelectuales como Manzoni (hay que ver sus escritos que tratan de las relaciones entre romanos y longobardos a propósito de Adelchi); en otras palabras, a principios del siglo XIX interesó a todos aquellos que se preocuparon por la continuidad de la tradición italiana de la Antigua Roma en adelante para constituir la nueva conciencia nacional.

El esquema que sigue ha sido extractado del ensayo de Brandileone:* En las escuelas del Imperio Romano en Roma, en Constantinopla, en Berito, se enseñaba solamente el derecho romano en las dos positiones: de jus publicum y de jus privatuni; en el jus publicum estaba comprendido el jus sacrum pagano mientras el paganismo fue religión tanto de los súbditos como del Estado. Al aparecer y ordenarse el cristianismo como sociedad aislada, en los siglos de persecuciones y tolerancias, distinta de la sociedad politica, dio lugar a un jus sacrum nuevo. Cuando cl cristianismo llegó a ser reconocido por el Estado, y luego elevado al grado de fe única del Imperio, el nuevo jus sacrum, a pesar de que tuvo apoyo y reconocimiento por parte de los legisladores laicos, no fue considerado como el antiguo. Dado que el cristianismo se había separado de la vida social y política, también se había separado del jus publicum, y las escuelas no se ocupaban de su ordenamiento; el nuevo jus sacrum constituyó la ocupación especial de todas las escuelas propias de la sociedad religiosa [este es un hecho muy importante en la historia del Estado Romano y muy rico en graves consecuencias, ya que inicia un dualismo de potestad que tendrá su desarrollo en la Edad Media: pero Brandileone no lo explica, lo pone como una consecuencia lógica de la originaria separación del cristianismo de la sociedad política. De acuerdo, pero ¿por qué habiendo llegado a ser el cristianismo la religión del Estado como lo había sido el paganismo, no se reconstituyó la unidad formal político-religiosa? Este es el problema]. Durante los siglos de la alta Edad ¡Media el nuevo jus sacrum, también llamado jus canonicum o jus ecclesiasticum. y el jus romanum fueron enseñados en diversas escuelas de distinta importancia numérica en cuanto a difusión y actividad. Las escuelas especiales romanistas, sea que continuaran las antiguas escuelas, sea que hubieran surgido en ese momento, en Occidente sólo se encontraron en Italia; si bien existieron fuera de Italia las Scholae liberalium artium y en ellas (lo mismo que en las similares italianas) se impartían nociones elementales de derecho laico, romano especialmente, la actividad desplegada fue pobre, como lo prueba la escasa, fragmentaria e intermitente, y con frecuencia deficiente, producción salida de ellas y que ha llegado hasta nosotros. En cambio las escuelas eclesiásticas, dedicadas al estudio y a la enseñanza de los dogmas de la fe junto con el derecho canónico, fueron una verdadera multitud no sólo en Italia sino en todos los países convertidos al cristianismo y al catolicismo. Cada monasterio y cada iglesia catedral de cierta importancia tuvo su propia escuela: testimonio de esta actividad es la riqueza de colecciones canónicas sin interrupción desde el siglo VI al XI, en Italia, Africa, España, Francia, Alemania, Inglaterra e Irlanda. La explicación de este florecimiento del derecho canónico en comparación con el romano está ligada al hecho de que si bien el derecho romano continuaba siendo aplicado en Occidente y en Italia, había sido degradado a derecho personal, lo que no ocurría con el derecho canónico. Para el derecho romano, haberse convertido en derecho personal significó pasar a una posición inferior a la que correspondía a las leyes populares o Volksrechte, vigente en los territorios del Imperio de Occidente, cuya conservación y modificación concernían no ya al poder soberano, regio o imperial; o por lo menos no solamente a ellos, sino también y principalmente a las asambleas de los pueblos a que pertenecían. En cambio, los súbditos romanos de los reinos germánicos y luego del Imperio nunca fueron considerados como una unidad en sí, sino como individuos singulares y por eso no tuvieron una asamblea particular autorizada para manifestar la voluntad colectiva con respecto a la conservación o modificación del propio derecho nacional. De manera que el derecho romano fue reducido a un puro derecho consuetudinario. En la Italia longobarda los principios e instituciones romanos fueron aceptados por los vencedores, pero sin que cambiara la posición del derecho romano.

* Sobre el tema general de la decadencia del derecho romano y su renacimiento y del surgimiento del derecho canónico, cfr. "I 'due diritti' e il loro odierno insegnamento in Italia", de Francesco Brandileone (Nuova Antologia del 16 de julio de 1928). Para ideas más específicas consultar las grandes historias del derecho.

La renovación del Imperio con Carlomagno no sacó al derecho romano de su posición de inferioridad, que sólo fue mejorada tardíamente y por el concurso de otras causas; en conjunto continuó siendo en Italia derecho personal hasta el siglo XI. Las nuevas leyes dictadas por los nuevos emperadores durante todo el siglo XI no fueron agregadas al Corpus justiniano sino al Edicto longobardo, y por eso no fueron consideradas como derecho general obligatorio para todos sino como derecho personal propio de los que vivían bajo las leyes longobardas. En cambio para el derecho canónico la reducción a derecho personal no se produjo, como si fuera el derecho de una sociedad diversa y distinguida de la sociedad política, pues la pertenencia a ella no se basaba en la nacionalidad: poseía en los concilios y en los papas el propio poder legislativo. Pero tenía, sin embargo, una esfera restringida de obligatoriedad. Llegó a ser obligatorio o porque fue aceptado espontáneamente o porque fue acogido entre las leyes del Estado. La posición del derecho romano se fue modificando radicalmente en Italia, después del advenimiento de los Otones, a medida que el imperio fue concebido más clara y explícitamente como la continuación del antiguo. La escuela de Pavía [30 km. al sur de Milán] se hizo intérprete de tal hecho y proclamó a la ley romana omnium generalis, preparando el ambiente en el que pudo surgir y florecer la escuela de Bolonia; los emperadores suevos consideraron el Corpus Justiniano como el suyo propio y le hicieron agregados. Esta reafirmación del derecho romano no se debió a factores personales; estuvo ligado al resurgimiento, después del año mil, de la vida económica, de la industria, del comercio y del tráfico marítimo. El derecho germánico no se prestaba para regular jurídicamente la nueva materia y las nuevas relaciones.

Después del año mil también el derecho canónico sufrió una transformación.

Los carolingios aliados con el Papado concibieron la monarquía universal que abrazaba a toda la humanidad, dirigida de común acuerdo por el Emperador en el orden temporal y por el Papa en el orden espiritual. Pero esta concepción no podía delimitar a priori el campo sujeto a cada potestad y dejaba al emperador un amplio margen de intervención en los asuntos eclesiásticos. Cuando los fines del Imperio, ya bajo los mismos carolingios y más tarde, se mostraron discordantes con los de la Iglesia, el Estado mostró la tendencia a absorber la jerarquía eclesiástica y se desencadenó entonces la lucha que concluye con la victoria del Papado a comienzos del siglo XII. Se proclamó la primacía de lo espiritual (sol-luna) y la Iglesia reconquistó la libertad de su acción legislativa, etc., etc. Esta concepción teocrática fue combatida teórica y prácticamente, pero en su forma genuina o atenuada dominó durante siglos. Así se tuvieron dos tribunales, el sacramental y el no-sacramental y de este modo los dos derechos estuvieron apareados, utrumque jus, etc.

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