Carácter cosmopolita de la literatura italiana.

Se debe consultar el ensayo de Augusto Rostagni sobre la "Autonomia della Letteratura Romana", publicado en cuatro partes en Italia Letteraria el 21 de mayo de 1933 y siguientes. Según Rostagni la literatura latina surge al comienzo de las guerras púnicas, como causa y efecto de la unificación de Italia, como expresión esencialmente nacional, "con el instinto del progreso, de la conquista, con el impulso de las más altas y vigorosas afirmaciones". Concepto antihistórico, ya que entonces no se podía hablar de fenómeno "nacional" sino solamente de romanismo que unificaba jurídicamente a Italia (que, por supuesto, no corresponde a lo que ahora entendemos por Italia, pues estaba excluida la alta Italia, que hoy tiene no poca importancia en el concepto de Italia). Que Rostagni tenga razón al hablar de "autonomía" de la literatura latina, a saber, que es independiente de la literatura griega, es un planteo que se puede aceptar, pero en verdad había más nacionalidad en el mundo griego que en el romano-itálico. Por otra parte, aun admitido que con las primeras guerras púnicas algo cambia en las relaciones entre Italia y Roma, que se da una mayor unidad territorial, ello no quita que el período haya sido muy breve y tenga escasa relevancia literaria; la literatura latina había florecido después de César, con el Imperio, es decir: justamente cuando la función de Italia se hizo cosmopolita, cuando no se planteaba más el problema de la relación de Roma con Italia, sino de Roma-Italia con el Imperio. No se puede hablar de nacional sin la base territorial: en ninguno de estos períodos el elemento territorial tiene más importancia que el meramente jurídico-militar, es decir "estatal" en sentido gubernativo, sin contenido ético-pasional.

El estudio de la formación histórica de los intelectuales italianos lleva pues hasta los tiempos del Imperio Romano, cuando Italia, por tener a Roma en su territorio, llegó a ser el crisol de las clases cultas de todos los territorios imperiales. El personal dirigente se hizo cada vez más imperial y cada vez menos latino, hasta llegar a ser cosmopolita: tampoco los emperadores fueron latinos, etc. Hay, pues, una línea unitaria en el desarrollo de las clases intelectuales italianas (que actuaban en el territorio italiano), pero esta línea de desarrollo de ninguna manera es nacional; el hecho lleva a un desequilibrio interno en la composición de la población que vive en Italia, etc. El problema de qué son los intelectuales, puede ser mostrado en toda su complejidad mediante esta investigación.

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