Notas dispersas

Función cosmopolita de los intelectuales italianos

La cuestión de la lengua (1ra. parte: XX, 2da. parte. XXVIII, 3ra. parte: XX, 4ta. parte: XX, Nota: IX)

Notas dispersas

Funcion cosmopolita de los intelectuales italianos

La cuestión de la lengua. Para desarrollar el concepto de que Italia realiza la paradoja de un país sumamente joven y viejísimo al mismo tiempo (como Lao-Tse, que nace a los ochenta años) las relaciones entre los intelectuales y el pueblo-nación deben ser estudiadas teniendo en cuenta la lengua escrita y usada por los intelectuales en sus relaciones, y también el aspecto de la función cumplida por los intelectuales italianos en la Cosmópolis medieval por el hecho de que el Papado tenía su sede en Italia (el uso del latín como lengua docta está ligado al cosmopolitismo católico).*

* Cfr. el articulo "La política religiosa di Costantino Magno" en Ciciltà Cattolica del 7 de setiembre de 1929. En él se habla de un libro de Jules Maurice, Constantín le Grand. L'origine de la civilisation chrétienne, París, ed. Spes, donde se exponen algunos puntos de vista interesantes sobre el primer contacto oficial entre el Imperio y el cristianismo, de gran utilidad para nuestro tema (causas históricas por las que el latín se convirtió en la lengua del cristianismo occidental dando lugar al latín medio). Cfr. también el "perfil" de Constantino de Salvatorelli (ed. italiana de Formiggini).

Latín literario y latín vulgar. Del latín vulgar surgen los dialectos neolatinos no sólo en Italia sino en toda el área europea romanizada: el latín literario se cristaliza en el latín de los doctos, de los intelectuales, en el llamado "latín medio"* que no puede ser de ningún modo comparado con una lengua hablada, nacional, históricamente viviente, aunque tampoco debe confundirse con una jerga o una lengua artificial como el esperanto.

* Cfr. el artículo de Filippo Ermini en Nuova Antologia del 16 de mayo de 1928.

"De todos modos hay una separación entre el pueblo y los intelectuales, entre el pueblo y la cultura. Además, los libros religiosos están escritos en latín medio, de modo que también las discusiones religiosas se le escapan al pueblo, aunque la religión es el elemento cultural prevaleciente: el pueblo ve los ritos y siente las prédicas exhortativas, pero no puede seguir las discusiones y los desarrollos ideológicos que son el monopolio de una casta."

Nota. -- La predicación en lengua vulgar se remonta en Francia a los orígenes mismos de la lengua. El latín era la lengua de la Iglesia, las prédicas dirigidas a los clérigos (clercs), frailes y monjas se hacían en latín. Pero las prédicas para los laicos se hacían en francés. "Desde el siglo IX, los concilios de Tours y de Reims ordenaron a los sacerdotes instruir al pueblo en la lengua del pueblo. Esto era necesario para ser comprendidos. En el siglo XII se cumplió una activa, vivaz y potente predicación en lengua vulgar que arrastraba a grandes y pequeños a la cruzada, llenaba los monasterios y postraba de rodillas, con todos los excesos de la penitencia, a ciudades enteras. Desde lo alto de sus púlpitos, en las plazas y en los campos, los predicadores eran los directores públicos de la conciencia de los individuos y de la muchedumbre, todo y todos pasaban bajo su áspera censura, y desde las atrevidas vestimentas de las mujeres, ninguna parte secreta o visible de la corrupción del siglo desconcertaba a la audacia de su pensamiento y de su lengua" (Lanson, Histoire de la littérature française, Hachette, 19a. ed., pp. 160-161).*

* Lanson da estos datos bibliográficos: "Abbé L. Bourgrain, La chaire française au XII siècle, París, 1879; Lecoy de la Marche, La chaire française au moyen âge, 2a. ed., París, 1886; Langlois, "L'éloquence sacrée au moyen âge", en Revue des Deux Mondes, 1ro. de enero de 1893.

Cuando el pueblo vuelve a tomar importancia aparecen los escritos en lengua vulgar: el juramento de Estrasburgo (después de la batalla de Fontaneto entre los sucesores de Carlomagno) ha perdurado porque los soldados no podían jurar en una lengua desconocida sin quitarle validez al juramento. También en Italia las primeras huellas de lengua vulgar se encuentran en juramentos y declaraciones de testimonios del pueblo para establecer la propiedad de los fondos del convento (Montecassino).

En general, se puede decir que en Italia, desde el 600 d. C., época en que presumiblemente el pueblo no entendió más el latín de los doctos, hasta el 1250, cuando comienza el florecimiento del latín vulgar, es decir: durante más de 600 años, el pueblo no podía leer los libros y tenía vedada la participación en el mundo de la cultura. El esplendor de las Comunas favoreció el desarrollo del latín vulgar y la hegemonía intelectual de Florencia le dio unidad y creó así un latín vulgar ilustre.

Pero, ¿qué es este vulgar ilustre? Es el florentino elaborado por los intelectuales de la vieja tradición: es florentino por su vocabulario y también por su fonética, pero es un latín por su sintaxis. Por otra parte, la victoria de la lengua vulgar sobre el latín no era fácil: los doctos italianos, exceptuados los poetas y artistas en general, escribían para la Europa cristiana y no para Italia, eran una concentración de intelectuales cosmopolitas y no nacionales. La caída de las Comunas y el advenimiento del Principado, la creación de una casta de gobierno separada del pueblo, hace cristalizar este latín vulgar, del mismo modo que había cristalizado el latín literario. El italiano fue nuevamente una lengua escrita y no hablada, de los doctos y no de la nación. Hubo en Italia dos lenguas doctas, el latín y el italiano, y este último acabó por tener supremacía con su triunfo completo en el siglo XIX al separarse los intelectuales laicos de los eclesiásticos (los eclesiásticos aún hoy continúan escribiendo libros en latín, pero actualmente también el Vaticano usa cada vez más el italiano cuando trata de cuestiones italianas y poco a poco acabará por hacer lo mismo para los otros países, coherentemente con su política actual de las nacionalidades).

Por lo tanto, parece importante fijar el siguiente punto: la cristalización del latín vulgar ilustre no puede ser separada de la tradición del "latín medio" y representa un fenómeno análogo. Después de un breve paréntesis (libertades comunales) en que se produjo un florecimiento de intelectuales surgidos de las clases populares (burguesas), hubo una reabsorción de la función intelectual en la casta tradicional, en la que los elementos singulares eran de origen popular, si bien prevalecía en ellos el carácter de casta sobre el origen.

No fue todo un estrato de la población el que al llegar al poder creó sus intelectuales (como ocurrió en el 1300) sino un organismo tradicionalmente seleccionado que asimiló individuos particulares en sus cuadros (el ejemplo típico lo presenta la organización eclesiástica ).

De otros elementos es necesario hacer un análisis completo, y creo que por muchos motivos la retórica nacional del siglo pasado y, los prejuicios que ella encarnaba ni siquiera inició las investigaciones preliminares. Por ejemplo: ¿cuál fue el área exacta de la difusión del toscano? [de Toscana, región frente a Córcega]. Según mi entender, en Venecia se introdujo el italiano ya elaborado por los doctos sobre el esquema latino y nunca tuvo entrada el florentino originario (porque los comerciantes florentinos no hicieron sentir la viva voz florentina como en Roma y en Nápoles y la lengua oficial continuó siendo el veneciano. Creo que la misma situación se dio en otras partes, como en Génova.).* Todavía no existe una historia de la lengua italiana propiamente dicha y la gramática histórica aún no está elaborada. Para la lengua francesa existen historias de esa clase (la de Brunot y la de Littré me parece que son de este tipo, pero no lo recuerdo bien). Me parece que, entendida la lengua como elemento de la cultura y por lo tanto de la historia general y como manifestación destacada de la "nacionalidad" y de la "popularidad" de los intelectuales, su estudio no es ocioso y puramente erudito.

* Ettore Veo, en un artículo de Nuova Antologia del 16 de junio de 1928, "Roma nei suoi fogli dialettali" [Roma en sus hojas dialectales], observa cómo el romano permanece durante largo tiempo limitado al ámbito del vulgo, cercado por el latín. "Pero en momentos revolucionarios el vulgar tiende a pasar --o se lo hace pasar-- al primer plano." El Saqueo de Roma encontró escritores dialectales, pero en especial la Revolución francesa. (Así comenzó de hecho la fortuna "escrita" del romano y el florecimiento dialectal que culminó en el período liberal de Pío IX hasta la caída de la República Romana.) En el 47-49 el dialecto fue arma de los liberales y más tarde, en el 70, arma de los clericales.

Ermini, en su interesante artículo sobre la importancia que ha asumido el estudio del "latín medio" (esta expresión, que debería significar latín "medieval", según mi opinión, es bastante impropia y posible causa de errores entre los no especializados), afirma que, sobre la base de las investigaciones, "la teoría de los dos mundos separados: el del latín que se extingue en manos de los doctos y el del neolatín que surge y se aviva, debe ser reemplazada por la teoría de la unidad latina y de la continuidad permanente de la tradición clásica". Esto sólo puede significar que la nueva cultura neolatina sentía en buena medida los influjos de la cultura precedente, pero no que haya existido una unidad "popular-nacional" de cultura.

Pero tal vez para Ermini "latín medio" tenga el significado literal, del latín que está entre el clásico y el humanista, que indudablemente indica un retorno al clásico, mientras que el "latín medio" tiene caracteres propios e inconfundibles. Ermini hace comenzar cl "latín medio" hacia la mitad del siglo IV, cuando acontece la alianza entre la cultura (!) clásica y la religión cristiana, cuando una "noble pléyade de escritores salidos de las escuelas de retórica y poética sintieron el vivo deseo de aliar la nueva fe con la belleza (!) antigua y dar así vida a la primera poesía cristiana". Me parece justo remontar el surgimiento del "latín medio" al primer brote de literatura cristiana latina pero el modo de exponer la génesis me parece vago y arbitrario [Cfr. para este punto la Storia della letteratura latina de Marchese]. El "latín medio" ocuparía cerca de un milenio, entre la mitad del siglo IV y el fin del siglo XIV, entre el comienzo de la inspiración cristiana y la difusión del Humanismo. Estos mil años, según Ermini, están divididos de la siguiente manera: una primera edad, la de los orígenes, desde la muerte de Constantino hasta la caída del Imperio de Occidente (337-476); una segunda edad, la de la literatura bárbara, que va desde el 476 al 799, es decir hasta la restauración del Imperio por obra de Carlomagno, verdadero período de transición, con la continua y progresiva latinización de los bárbaros [exagerado: con la formación de un estrato de intelectuales germánicos que escribían en latin]; una tercera edad: del resurgimiento carolingio, desde el 799 hasta la muerte de Carlos el Gordo en 888; una cuarta edad, la de la literatura feudal, desde el 888 hasta el pontificado de Silvestre II en el año 1000, cuando el feudalismo, como lenta transformación de ordenamientos preexistentes, abrió una nueva era; una quinta edad, la de la literatura escolástica, que se desenvolvió hasta el fin del siglo XII, cuando el saber se atesoró en las grandes escuelas mientras el pensamiento y el método filosófico fecundaron todas las ciencias; y una sexta edad, la de la literatura erudita, desde principios del siglo XIII hasta el final del siglo XIV y que ya anuncia la decadencia.

   

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