Benedetto Croce y el materialismo histórico

Las críticas de Croce al marxismo.

El lugar más importante, en el que Croce resume las críticas, según él decisivas, puesto que representarían una época histórica, es la Historia de Italia de 1870 a 1915, en el capítulo en que se refiere al éxito de la filosofía de la praxis y de la economía marxista. En el prefacio a la segunda edición del volumen Materialismo histórico y economía marxista fija en cuatro las tesis principales de su revisionismo: la primera es que el materialismo histórico debe valer siempre como canon de interpretación; la segunda, que la teoría de la plusvalía no es otra cosa que el resultado de una comparación elíptica entre dos tipos de sociedad, que fue "generalmente" admitido, "se ha tornado habitual y se la oye repetir sin que se recuerde quién la puso primeramente en circulación." La tercera tesis, crítica de la ley de la caída de la tasa ("ley que si fuese exactamente establecida, significaría ni más ni menos que el fin automático e inminente (!?) de la sociedad capitalista"), "quizás la más dura de aceptar"; pero Croce se alegra de la adhesión del "economista y filósofo" Charles Andler.* La cuarta tesis, la de una economía filosófica, "es ofrecida como más apropiada para la meditación de los filósofos", y Croce remite al lector a su futuro volumen sobre la práctica. Para las relaciones entre la filosofía de la praxis y el hegelianismo remite a su ensayo sobre Hegel.

* En las Notes Critiques de Sciencie Social'e, París, año I, nro. 5, 10 de marzo de 1900, p. 77.

En la "Conclusión" de su ensayo Para la interpretación y la crítica de algunos conceptos,* Croce resume en cuatro puntos positivos los resultados de su investigación: 1) en cuanto a la ciencia económica, la justificación de la economía crítica, entendida, no en cuanto ciencia económica general, sino en cuanto economía sociológica comparativa, que trata de las condiciones de trabajo en la sociedad; 2) en cuanto a la ciencia de la historia, la liberación de la filosofía de la praxis de todo concepto apriorístico (sea de herencia hegeliana o contagio del evolucionismo vulgar), y la valoración de la doctrina como ciertamente fecunda, pero como simple canon de interpretación histórica; 3) en el orden práctico, la imposibilidad de deducir el programa social del movimiento (como de cualquier otro programa social) de proposiciones de pura ciencia, obligando a realizar el juicio sobre los programas sociales en el campo de la observación empírica y de las persuasiones prácticas; 4) en el orden ético, la negación de la intrínseca amoralidad y antieticidad de la filosofía de la praxis.**

* Materialismo histórico y economía marxista, pp. 55-113; la conclusión está en las pp. 110-113.

** Sería útil recabar otros elementos de discusión y crítica de todos los escritos de Croce sobre el tema, resumiéndolos atentamente, con todas las noticias bibliográficas que son del caso, pero manteniendo, sin embargo, en un lugar especial los puntos marcados por Croce mismo como los que han atraído en mayor grado su interés y su reflexión más metódica y sistemática. Para comprender mejor la teoría crociana expuesta en su relación de Oxford sobre "Historia y antihistoria" (y que en otro aspecto se acerca a la discusión sostenida por la generación anterior sobre la posibilidad de "saltos en la historia y en la naturaleza") hay que estudiar su ensayo sobre Interpretación histórica de las proposiciones filosóficas, en el cual, además del tema que deriva del título de por sí muy interesante, y que no fue observado por Croce en su última polémica contra la filosofía de la praxis, se contiene una interpretación restrictiva y engañosa de la proposición hegeliana: "lo que es real es racional y lo que es racional es real", justamente en el sentido de la antihistoria.

Entonces, las afirmaciones de Croce han sido menos axiomáticas y formalmente decisivas de lo que se quiere hacer aparecer hoy. La teoría del valor está muy lejos de ser negada en su ensayo principal: afirma que la única "teoría del valor" científica es la del grado final de la utilidad, y que la teoría marxista del valor es "otra cosa", pero siendo "otra cosa" reconoce su solidez y eficacia y llama a los economistas a refutarla con argumentos muy distintos a los que utilizan a menudo Böhm-Bawerk y Cía. Su tesis subsidiaria, según la cual se trata de una comparación elíptica, además de no estar justificada, se halla contradicha por la observación de que se trata de una continuación lógica de la teoría ricardiana del valor y que Ricardo [David, 1772-1823, economista británico], ciertamente, no hacía "comparaciones elípticas. La reducción de la filosofía de la praxis a canon empírico de interpretación es afirmada sólo por medio del método indirecto de exclusión, es decir, no desde lo intrínseco. Para Croce se trata, ciertamente, de "algo" importante, pero como no puede ser esto ni aquello, etc., será un canon de interpretación. No parece que la demostración sea concluyente. La misma prudencia formal aparece en el escrito sobre la caída de la cuota de beneficio: ¿Qué habrá querido decir el autor de la teoría? Si ha querido decir esto, no es exacto. Pero ¿ha querido decir esto? Entonces es menester pensar sobre ello, etc. Hay que poner de relieve que dicha actitud prudente se modificó completamente estos años recientes y todo se ha convertido en perentorio y definitivo, al tiempo que es más acrítico e injustificado.

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