La historia de Europa vista como "revolución pasiva".

¿Puede hacerse una historia de Europa del siglo XIX sin tratar orgánicamente la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas? ¿Y puede hacerse una historia de Italia en los tiempos modernos sin las luchas del Risorgimento? [movimiento unificación italiana, 1815-1870; Garibaldi, etc]. En un caso como en otro, Croce, por razones extrínsecas y tendenciosas, prescinde del momento de la lucha, en que la estructura es elaborada y modificada, y plácidamente considera historia al momento de la expansión cultural o ético-política. ¿Tiene una significación "actual" la concepción de la "revolución pasiva"? ¿Estamos en un período de "revolución-restauración", que debe ser ajustado, organizado ideológicamente y exaltado líricamente? ¿Tendrá Italia, en comparación con la URSS, la misma relación que tuviera la Alemania (y Europa) de Kant-Hegel con la Francia de Robespierre-Napoleón?

Paradigmas de historia ético-política. La Historia de Europa parece ser el ensayo de historia ético-política que debe convertirse en el paradigma de la historiografía crociana, ofrecida a la cultura europea. Pero es preciso tener en cuenta otros ensayos. Historia del reino de Nápoles, Historia de Italia de 1871 a 1915, y también La revolución napolitana de 1799 y la Historia de la edad barroca en Italia. Los más tendenciosos y demostrativos son, sin embargo, la Historia de Europa y la Historia de Italia. Ante estos dos ensayos se plantean rápidamente las preguntas siguientes: ¿es posible escribir (concebir) una historia de Europa en el siglo XIX sin tratar orgánicamente de la Revolución Francesa y de las guerras napoleónicas? ¿Y puede hacerse una historia de Italia en la edad moderna sin tratar de las luchas del Risorgimento? Es decir: ¿ es por casualidad o por una razón tendenciosa que Croce comienza sus narraciones en 1815 y 1871, prescindiendo del momento de la lucha, del momento en que se elaboran, se unifican y se ordenan las fuerzas en contraste; del momento en que un sistema éticopolítico se disuelve y otro se elabora en el fuego y con el hierro; en que un sistema de relaciones sociales se disgrega y decae y otro surge y se afirma; y en cambio considera plácidamente como historia el momento de la expansión cultural o ético-política? Se puede decir, por lo tanto, que su libro la Historia de Europa no es sino un fragmento de historia, el aspecto "pasivo" de la gran revolución que se inició en Francia en 1789, se derramó por Europa con los ejércitos republicanos y napoleónicos, dando un violento sacudón a los viejos regímenes y determinando, no su caída inmediata como en Francia, sino la corrosión "reformista" que duró hasta 1870.

Se plantea el problema sobre si esta elaboración crociana, en su tendenciosidad, no tiene una referencia actual e inmediata; si no tiene el fin de crear un movimiento ideológico correspondiente al del tiempo estudiado por Croce, de revolución-restauración, en el cual las exigencias que en Francia hallaron una expresión jacobina-napoleónica, fueron satisfechas por pequeñas dosis, en forma legal y reformista, lográndose así salvar la posición política y económica de las viejas clases feudales, evitar la reforma agraria y, especialmente, que las masas populares atravesasen un período de experiencias políticas como las verificaciones en la Francia del jacobinismo, en 1831, y en 1848. Pero en las condiciones actuales, el movimiento correspondiente al del liberalismo moderado y conservador, ¿no sería precisamente el movimiento fascista?

Quizá no carezca de significación el hecho de que en los primeros años de su desarrollo, el fascismo afirmase su vinculación con la vieja derecha o derecha histórica. Podría ser una de las tantas manifestaciones paradojales de la historia (una astucia de la naturaleza, para decirlo a la manera de Vico *) el que Croce, movido por preocupaciones determinadas, contribuyese al reforzamiento del fascismo, proveyéndolo indirectamente de una justificación mental, luego de haber contribuido a depurarlo de algunas características secundarias de orden superficialmente romántico, pero no por eso menos irritantes para la compostura clásica de Goethe. La hipótesis ideológica podría ser presentada en estos términos: existiría una revolución pasiva en el hecho de que por medio de la intervención legislativa del Estado y a través de la organización corporativa, fuesen introducidas en la estructura económica del país modificaciones más o menos profundas para acentuar el elemento "plan de producción", y se acentuaría la socialización y cooperación en la producción sin por ello tocar (o limitándose sólo a regular y fiscalizar) la apropiación individual y de grupo de la ganancia. En el cuadro concreto de las relaciones sociales italianas, ésta podría ser la única solución para desarrollar las fuerzas productivas de la industria bajo la dirección de las clases dirigentes tradicionales, en concurrencia con las más avanzadas formaciones industriales de países que monopolizan las materias primas y han acumulado capitales imponentes.

* Giambattista, 1668-1714, filósofo napolitano de origen humilde, decía que solo conocemos la verdad de lo que hacemos nosotros mismos, por lo cual la historia (hecha por los hombres) debe sernos accesible.

Que tal esquema pueda traducirse a la práctica, en qué medida y a través de qué formas, todo ello tiene un valor relativo; lo que importa política e ideológicamente es que puede tener, y la tiene realmente, la virtud de crear un período de expectación y esperanzas, especialmente en ciertos grupos sociales italianos, como la gran masa de pequeños burgueses urbanos y rurales, y por lo tanto, de mantener el sistema hegemónico y las fuerzas de coerción militar y civil a disposición de las clases dirigentes tradicionales.

Esta ideología serviría como elemento para una "guerra de posición" en el campo económico (la libre concurrencia y el libre cambio corresponderían a la guerra de movimiento internacional), así como la "revolución pasiva" en el campo político. En la Europa de 1789 a 1870 se ha tenido una guerra de movimiento (política) en la Revolución Francesa y una larga guerra de posición de 1815 a 1870; en la época actual, la guerra de movimiento se ha desarrollado políticamente desde marzo de 1917 hasta marzo de 1921, y es seguida por una guerra de posición, cuyo representante además de práctico (para Italia), ideológico (para Europa), es el fascismo.

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