Trascendencia, teología, especulación. Historicismo especulativo e historicismo realista. Subjetivismo idealista y concepción de las superestructuras en la filosofía de la praxis. Ardid polémico de Croce, que "hoy" da un significado metafísico, trascendente, especulativo, a los términos de la filosofía de la praxis; de allí la "identificación" de la estructura con un "dios" oculto. (De las diversas ediciones de los libros de Croce, hay que extraer los juicios sucesivos, siempre modificados sin justificación específica, sobre la importancia y la estatura filosófica de los fundadores de la filosofía de la praxis.)

Trascendencia, teología, especulación. Croce aprovecha toda ocasión para poner de relieve que él, en su actividad de pensador, ha tratado con pasión de borrar de su filosofía toda traza y residuo de trascendencia y teología, y por lo tanto de metafísica entendida en el sentido tradicional. Así, con relación al concepto de "sistema", ha valorizado el concepto de problema filosófico. Así, ha negado que el pensamiento produzca abstractamente otro pensamiento, y afirmado que los problemas que el filósofo debe resolver no son una filiación abstracta del pensamiento filosófico precedente, sino que son propuestos por el desarrollo histórico actual, etc. Croce ha llegado a afirmar que su ulterior y reciente crítica de la filosofía de la praxis está realmente vinculada a esta su preocupación antimetafísica y antiteológica, en cuanto la filosofía de la praxis sería teologizante y el concepto de "estructura" no sería más que la representación ingenua del concepto de un "dios oculto". Es preciso reconocer los esfuerzos de Croce por vincular la filosofía idealista a la vida; y entre sus contribuciones positivas a la ciencia deberá contarse su lucha contra la trascendencia y la teología en sus formas peculiares de pensamiento religioso-confesional. Pero que Croce haya logrado éxito plenamente en su intento, no es posible admitirlo; la filosofía de Croce sigue siendo "especulativa" y en ella no sólo hay una huella de trascendencia y de teología, sino que es toda la trascendencia y toda la teología, apenas liberadas de la más tosca corteza mitológica. La imposibilidad en la que parece hallarse Croce de comprender la función de la filosofía de la praxis (hasta el punto de dejar la impresión de que se trata no de una grosera ignoratio elenchi [lista ignarada], sino de un ardid polémico, mezquino y leguleyo), muestra cómo cl prejuicio especulativo lo enceguece y lo desvía.

La filosofía de la praxis deriva ciertamente de la concepción inmanentista de la realidad, pero en cuanto despojada de todo aroma especulativo y reducida a pura historia o historicidad, convertida en puro humanismo. Si el concepto de estructura es concebido "especulativamente", se convierte por cierto en un "dios oculto"; pero la verdad es que no debe ser concebido especulativamente, sino históricamente, como el conjunto de las relaciones sociales en las cuales se mueven y obran los hombres reales, como un conjunto de condiciones objetivas que pueden y deben ser estudiadas con los métodos de la "filología" [estudio de una cultura a través de su lenguaje] y no de la "especulación". Como algo "cierto" que también será "verdadero", pero que debe ser estudiado antes que nada en su "certeza", para poder ser estudiado como "verdad".

No sólo la filosofía de la praxis está vinculada al inmanentismo [según el cual el contenido de la conciencia es la única realidad, en oposición a lo que está fuera de ella], sino también la concepción subjetiva de la realidad, en cuanto la invierte, explicándola como hecho histórico, como "subjetividad histórica de un grupo social", como hecho real que se presenta en forma de fenómeno de "especulación" filosófica y es simplemente un hecho práctico, la forma de un concreto contenido social y el modo de conducir el conjunto de la sociedad a dotarse de unidad moral. La afirmación según la cual se trata de una apariencia no tiene ningún significado trascendente ni metafísico, sino que es la simple afirmación de su historicidad, de ser "muerte-vida", de su devenir caduco porque una nueva conciencia social y moral, más comprensiva y superior, se está desarrollando; que se considera a sí misma "vida", "realidad", con relación al pasado muerto y que, al mismo tiempo, se resiste a morir. La filosofía de la praxis es la concepción historicista de la realidad que se ha liberado de todo residuo de trascendencia y de teología, aun en su última encarnación especulativa; el historicismo idealista crociano permanece aún en la fase teológico-especulativa.

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