Croce y la tradición italiana (o una corriente determinada de la tradición italiana); teorías históricas de la Restauración --escuela de los moderados--, la revolución pasiva de Cuoco se torna fórmula de "acción", de "incitadora" de la energética ético-nacional que era -dialéctica "especulativa" de la historia, mecanicismo arbitrario de ésta (cfr. la posición de Proudhon criticada en la Miseria de la filosofía)--, dialéctica de los intelectuales que se consideran a sí mismos como representantes de la tesis y la antítesis y, por lo tanto, como elaboradores de la síntesis --¿este no "empeñarse" enteramente en el acto histórico no es una forma de escepticismo? (¿o poltronería?) ¿Y no es ello mismo un "acto" político?

 

Croce y la tradición historiográfica italiana. Se puede decir que la historiografía de Croce es una resurrección de la historiografía de la Restauración adaptada a las necesidades y a los intereses del período actual. Croce continúa la historiografía de la escuela neogüelfa * de antes de 1848, que fue robustecida por el hegelianismo de los moderados, y que después de 1848 continuaron la corriente neogüelfa. Esta historiografía es un hegelianismo degenerado y mutilado, porque su preocupación fundamental es un temor pánico ante los movimientos jacobinos y ante toda intervención activa de las grandes masas populares como factor de progreso histórico. Véase cómo la fórmula crítica de Vincenzo Cuoco sobre las "revoluciones pasivas" que, cuando fue emitida (después del trágico experimento de la República Partenopea de 1799) tenía un valor de advertencia y habría debido crear una moral nacional de mayor energía y de iniciativa revolucionaria popular, se convirtió, a través del cerebro y del pánico social de los neogüelfos moderados, en una concepción positiva, en un programa político y en una moral que, detrás de los rutilantes adornos retóricos y nacionalistas de "primado", de "iniciativa italiana", de L'Italia farè da sé, escondía la inquietud del "aprendiz de hechicero" y la intención de capitular y abdicar ante la primera amenaza seria de una revolución profundamente popular, es decir, radicalmente nacional.

* seudónimo de familias Welf, duques de Babiera, con apoyo papal se disputaban las ciudades del norte de Italia con los gibelinos, quienes tenían apoyo del Imperio alemán; hasta que se unieron en 1331 para impedir que Juan de Bohemia se apodere de la península.

Un fenómeno cultural similar al de los neogüelfos-moderados, si bien en una posición histórico-política más avanzada, es el sistema de ideología de Proudhon en Francia. Aun cuando la afirmación puede parecer paradojal, creo que se puede decir que Proudhon es el Gioberti de la situación francesa, porque aquél tiene ante el movimiento obrero francés la misma posición de Gioberti ante el movimiento liberal-italiano. Hay en Proudhon la misma mutilación del hegelianismo y de la dialéctica que en los moderados italianos. Por lo tanto la crítica a esta concepción política historiográfica es la misma, siempre viva y actual, que la contenida en la Historia de la filosofía. Esta concepción fue definida por Edgar Quinet como "revolución-restauración", lo cual no es más que la traducción francesa del concepto de "revolución pasiva", interpretado "positivamente" por los moderados italianos. El error filosófico (¡de origen práctico!) de tal concepción consiste en que en el proceso dialéctico se presupone "mecánicamente" que la tesis debe ser "conservada" por la antítesis, a fin de que no sea destruido el proceso mismo; el cual, por lo tanto, es "previsto" como una repetición hasta el infinito, mecánica y arbitrariamente establecida. En realidad, se trata de uno de los tantos modos de "ponerle los calzones al mundo", una dc las formas de racionalismo antihistórico. La concepción hegeliana, aun en su forma especulativa, no consiente tales domesticaciones y contracciones mutiladoras; tampoco da lugar a formas de irracionalismo y de arbitrariedad, como las contenidas en la concepción bergsoniana.* En la historia real, la antítesis tiende a destruir la tesis, la síntesis será una superación, sin que se pueda establecer "a priori" lo que de la tesis será "conservado" en la síntesis, sin que se puedan "medir" los golpes como en un "ring" convencionalmente regulado. Que esto ocurra luego realmente es cuestión de "política" inmediata, porque en la historia real el proceso dialéctico se desmenuza en momentos parciales innumerables; el error consiste en elevar a momento metódico lo que es pura inmediatez, elevando con ello la ideología a filosofía.**

* Henri Bergson, 1859-1941, filósofo francés. Contra el empirismo, el racionalismo y el relativismo, hizo de la intuición y de la duración los conceptos claves de su pensamiento.

** Sería como si se considerase "elemento" matemático lo que resulta de este apólogo: "Se pregunta a un niño: Tienes una manzana; das la mitad a tu hermano; ¿cuánta manzana comerás tú? Responde el niño: Una manzana. ¿Pero, cómo? ¿No has dado media manzana a tu hermano? No, yo, no se la he dado", etc. En el sistema lógico se introduce el elemento pasional inmediato y luego se pretende que se mantenga intacto el valor instrumental del sistema.

Que tal modo de concebir la dialéctica es errado y "políticamente" peligroso, lo comprobaron los moderados hegelianos del Risorgimento, como Spaventa; basta recordar sus observaciones sobre aquellos que queman, con el pretexto de que el momento de la autoridad es imprescindible y necesario, conservar al hombre en la "cuna" y en la esclavitud. Pero no podían reaccionar más allá de ciertos límites, más allá de los límites del grupo social al cual se trataba "concretamente" de hacer salir de la "cuna"; la composición fue hallada en la concepción de "revolución-restauración", es decir, en un conservadorismo reformista atemperado. Se puede observar que tal modo de concebir la dialéctica es propio de los intelectuales, quienes se conciben a sí mismos como los árbitros y mediadores de las luchas políticas reales, los que personifican la "catarsis" del momento económico al momento ético político, es decir, la síntesis del proceso dialéctico mismo; síntesis que "manipulan" especulativamente` en su cerebro, dosificando los elementos "arbitrariamente" (es decir, pasionalmente). Esta posición justifica su no "empeñarse" enteramente en acto histórico real y es indudablemente cómoda; es la posición de Erasmo ante la Reforma [luterana; se fue de la ciudad].

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