Croce y Fortunato. Como se ha observado en otra parte, Croce dividió con Giustino Fortunato este oficio de líder nacional de la cultura liberal democrática. Desde 1900 hasta 1914, y aun después (pero como resolución), Croce y Fortunato aparecieron siempre como inspiradores (como fermentos) de todo movimiento juvenil serio que se propusiese renovar las "costumbres" políticas y la vida de los partidos burgueses; así ocurrió con la Voce, L'Unità, L'Azione Liberale, La Patria (de Bolonia), etc. Con la Rivoluzione Liberale de Piero Gobetti adviene una innovación fundamental: el vocablo "liberalismo" es interpretado en el sentido más "filosófico" y más abstracto, y del concepto de libertad en los términos tradicionales de la personalidad individual se pasa al concepto de libertad en los términos de personalidad colectiva de los grandes grupos sociales y de la emulación, no ya entre individuos, sino entre grupos. De este oficio de líder nacional del liberalismo es preciso partir para comprender cómo amplió Croce el ámbito de su influencia directriz fuera de Italia, sobre la base de un elemento de su "propaganda": el revisionismo.

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