Juicio sobre las filosofías pasadas.

La superficial crítica del subjetivismo que se halla en el Ensayo popular * forma parte de un problema más general, que es el de la actitud hacia las filosofías y los filósofos del pasado. Juzgar todo el pasado filosófico como un delirio y una locura no sólo es un error antihistórico, porque contiene la pretensión anacrónica de que en el pasado se debía pensar como hoy, sino que además es un auténtico residuo de metafísica, puesto que supone un pensamiento dogmático válido para todos los tiempos y todos los países, a través del cual se juzga todo el pasado. El antihistoricismo metódico no es sino metafísica. El hecho de que los sistemas filosóficos hayan sido superados no excluye que fueran válidos históricamente y hayan cumplido una función necesaria; su caducidad debe considerarse desde el punto de vista del desenvolvimiento histórico entero y de la dialéctica real; el que fueran dignos de caer no es un juicio moral o de higiene del pensamiento emitido desde un punto de vista "objetivo", sino un juicio dialéctico-histórico. Se puede confrontar la presentación hecha por Engels de la proposición hegeliana de que "todo lo que es racional es real y lo real es racional, proposición que será válida también para el pasado.

* La teoría del materialismo histórico - Manual popular de sociología marxista, N. Bujarin, Moscú, 1921

En el Ensayo se juzga el pasado como "irracional" y "monstruoso" y la historia de la filosofía se convierte en un tratado histórico de teratología [estudio de las anormalidades y monstruosidades del organismo animal o vegetal], porque se parte de un punto de vista metafísico. (En cambio, en el Manifiesto se halla contenido el más alto elogio del mundo que va a morir.) Si este modo de juzgar el pasado es un error teórico, una desviación de la filosofía de la praxis, ¿podrá tener algún significado educativo, será inspirador de energías? No lo parece, porque el problema se reduciría a presumir de ser algo solamente porque se ha nacido en el presente y no en uno de los siglos pasados. Pero en cada época ha habido un pasado y una contemporaneidad, y ser "contemporáneo" es un título bueno solamente para las bromas.

* Se cuenta la anécdota de un burguesucho francés que en su tarjeta de visita había hecho imprimir precisamente la palabra "contemporáneo"; creía no ser nada y un día descubrió que era algo, exactamente un "contemporáneo ".

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