Hegemonía de la cultura occidental sobre toda la cultura mundial.

1) Habiendo admitido que otras culturas han tenido importancia y significado en el proceso de unificación "jerárquica" de la civilización mundial (y por cierto, esto debe admitirse sin ninguna duda), ellas han tenido valor en cuanto se han convertido en elementos constitutivos de la cultura europea, la única histórica y concretamente universal, es decir, en cuanto han contribuido al proceso del pensamiento europeo y han sido asimilados por éste.

2) También la cultura europea ha sufrido un proceso de unificación, y en el momento histórico que nos interesa ha culminado con Hegel y la crítica del hegelianismo.

3) De los dos puntos primeros resulta que se tiene en cuenta el proceso cultural que se encarna en los intelectuales; no se ha de hablar de las culturas populares, de las cuales no puede decirse que tengan elaboración crítica y proceso de desarrollo.

4) Tampoco se ha de hablar de aquellos procesos culturales que culminaron en la actividad real, como se produjo en Francia en el siglo XVIII o se ha de hablar de ellos solamente en vinculación con el proceso que culmina en Hegel y la filosofía clásica alemana, como una comprobación "práctica", en el sentido al que nos hemos referido otras veces: de la recíproca traducibilidad de los dos procesos: uno, el francés, político-jurídico; el otro, el alemán, teórico-especulativo.

5) De la descomposición del hegelianismo resulta el comienzo de un nuevo proceso cultural, de distinto carácter que los precedentes, en el que se unifica el movimiento práctico y el pensamiento teórico (o buscan unirse a través de una lucha teórica y práctica).

6) No es importante el hecho de que tal nuevo movimiento tenga su cuna en obras filosóficas mediocres, o por lo menos no en obras maestras de la filosofía. Lo que es importante es que nace un nuevo modo de concebir el mundo y el hombre, y que tal concepción no se halla ya reservada a los grandes intelectuales, a los filósofos de profesión, sino que tiende a hacerse popular, de masa, con carácter concretamente mundial, modificando (aun con el resultado de combinaciones híbridas) el pensamiento popular, la momificada cultura popular.

7) Que dicho comienzo resulte de la confluencia de varios elementos, aparentemente heterogéneos, no puede asombrar: Feuerbach, como crítico de Hegel; la escuela de Tubinga, como afirmación de la crítica histórica y filosófica de la religión, etc. Antes bien, debe hacerse notar que dicha transformación no podía dejar de tener vinculaciones con la religión.

8) La filosofía de la praxis como resultado y coronación de toda la historia precedente. De la crítica del hegelianismo nacen el idealismo moderno y la filosofía de la praxis. El inmanentismo hegeliano se torna historicismo, pero es historicismo absoluto solamente con la filosofía de la praxis, historicismo y humanismo absolutos. (Equívoco del ateísmo y equívoco del deísmo [creencia en el dios hacedor pero no en revelaciones ni culto externo.] en muchos idealistas modernos: es evidente que el ateísmo es una forma puramente negativa, infecunda, a menos que se la conciba como un período de pura polémica literaria popular.)

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