Esperanto científico y filosófico.

De la no comprensión de la historicidad de los lenguajes y, por consiguiente, de la filosofía, de las ideologías y las opiniones científicas, se deriva la tendencia, propia de todas las formas del pensamiento (también de las ideológico-historicistas), a construirse a sí mismas como un esperanto [idioma sencillo creado por el físico polaco Zamenhof en 1880 con idea de hacerlo universal] o un volapula [volapük, ídem al anterior creado por el obispo alemán Schleyer en 1887] de la filosofía y de la ciencia. Se puede decir que de esta manera se ha perpetuado (de maneras siempre distintas y más o menos atenuadas) el estado de ánimo de los pueblos primitivos hacia los otros pueblos con los cuales entraban en relación. Cada pueblo primitivo se llamaba (o se llama) a sí mismo con una palabra que significa también "hombre" y a otros pueblos con una palabra que significa "mudos" o "tartamudos" (bárbaros, en cuanto no conocen la lengua de los "hombres"; así es como se da la bellísima paradoja de que "caníbal" o "comedor de hombres" significa originalmente -etimológicamente- "hombre por excelencia" u "hombre verdadero"). Para los esperantistas de la filosofía y de la ciencia, todo lo que no se halla expresado en su lenguaje es delirio, es prejuicio y superstición, etc.; ellos (con un proceso análogo al que se verifica en la mentalidad sectaria) transforman en juicio moral y en diagnóstico de orden psiquiátrico lo que debería ser un juicio meramente histórico. Muchas huellas de esta tendencia se encuentran en el Ensayo popular. El esperantismo filosófico está especialmente arraigado en las concepciones positivistas y naturalistas; la "sociología" es quizá el mayor producto de tal mentalidad. De allí la tendencia a la "clasificación" abstracta, al metodologismo y a la lógica formal. La lógica y la metodología generales son concebidas como existentes en sí y por sí, como fórmulas matemáticas separadas del pensamiento concreto y de las ciencias particulares concretas (así como se supone que la lengua existe en el vocabulario y las gramáticas, o la técnica fuera del trabajo y de la actividad concreta, etc.). Por lo demás, no se debe pensar que la forma de pensamiento "antiesperantística" signifique escepticismo, agnosticismo o eclecticismo. Es cierto que cada forma del pensamiento debe considerarse a sí misma como "exacta" y "verdadera", y combatir las otras formas del pensamiento, pero debe hacerlo "críticamente". De donde el problema estriba en la dosis de "criticismo y de "historicismo" contenida en cada forma de pensamiento. La filosofía de la praxis, reduciendo la "especulatividad" a sus límites justos (negando, por consiguiente, que la especulatividad, como lo entienden también los historicistas del idealismo, sea el carácter esencial de la filosofía), aparece como la metodología histórica más adherida a la realidad y a la verdad.

Cfr. Cuaderno 7 (VII)

http://www.gramsci.org.ar