El término "catarsis".

Se puede emplear el término "catarsis" para indicar el paso del momento meramente económico (o egoístico-pasional) al momento ético-político, es decir, la elaboración superior de la estructura en superestructura en la conciencia de los hombres. Ello significa también el paso de lo "objetivo a lo subjetivo" y de la "necesidad a la libertad". La estructura de fuerza exterior que subyuga al hombre, lo asimila, lo hace pasivo, se transforma en medio de libertad, en instrumento para crear una nueva forma ético-política, en origen de nuevas iniciativas. La fijación del momento "catártico" deviene así, me parece, el punto de partida de toda la filosofía de la praxis; el proceso catártico coincide con la cadena de síntesis que resulta del desarrollo dialéctico.*

* Recordar siempre los dos puntos entre los cuales oscila este proceso: que ninguna sociedad se plantea fines para cuya solución no existan ya, o estén en condiciones de aparecer, las condiciones suficientes y necesarias; y que ninguna sociedad perece antes de haber expresado todo su contenido potencial..

 

El "noúmeno"* kantiano.

El problema de la "objetividad externa de la realidad", en cuanto se halla vinculada con el concepto de la "cosa en sí" y del "noúmeno" kantiano. Parece difícil excluir que la "cosa en sí" sea una derivación de la "objetividad externa de lo real" y del llamado realismo greco-cristiano (Aristóteles-Santo Tomás); y ello se ve también en el hecho de que toda una tendencia del materialismo vulgar y del positivismo ha dado lugar a la escuela neokantiana y neocrítica.

*aquello que es objeto del conocimiento racional puro; en oposición al fenómeno, objeto del conocimiento sensible.

Si la realidad es como la conocemos, y si nuestro conocimiento cambia continuamente; si, por lo tanto, ninguna filosofía es definitiva sino históricamente determinada, resulta difícil imaginar que la realidad cambie objetivamente con nuestro cambiar, y es difícil admitirlo, no sólo para el sentido común, sino también para el pensamiento científico. En La sagrada familia se dice que la realidad se agota totalmente en los fenómenos y que más allá de los fenómenos nada hay; y así es realmente. Pero la demostración no es fácil de realizar. ¿Qué son los fenómenos?. ¿Son algo objetivo, que existe en sí y por sí, o son cualidades que el hombre ha distinguido en relación con sus intereses prácticos (la construcción de su vida económica) y sus intereses científicos; es decir, de la necesidad de hallar un orden en el mundo, y de describir y clasificar las cosas (necesidad ligada también a intereses prácticos mediatos y futuros)?. Hecha la afirmación de que lo que nosotros conocemos en las cosas no es sino nosotros mismos, nuestras necesidades y nuestros intereses, es decir, que nuestros conocimientos son superestructuras (o filosofías no definitivas), resulta difícil evitar que se piense en algo real más allá de dichos conocimientos; no en el sentido metafísico de "noúmeno", de "dios ignoto", o de un "incognoscible", sino en el sentido concreto de "relativa ignorancia" de la realidad, de algo aún "desconocido" pero que podrá ser conocido algún día, cuando los instrumentos "físicos" e intelectuales de los hombres sean más perfectos, es decir, cuando hayan cambiado, en sentido progresista, las condiciones sociales y técnicas de la humanidad. Se hace, por lo tanto, una previsión histórica que consiste simplemente en el acto de pensamiento que proyecta hacia el porvenir un proceso de desarrollo como el que se ha verificado desde el pasado hasta hoy. De todos modos, es necesario estudiar a Kant y rever sus conceptos exactamente.

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