Notas sueltas

La actitud de Croce en el período fascista. Para comprender la actitud de Croce en la segunda posguerra, es útil recordar la respuesta enviada por Mario Missiroli a una encuesta promovida por la revista Saggiatore y publicada en 1932. Missiroli ha escrito:* "No veo aún nada delineado, sino sólo estados de ánimo, sobre todo tendencias morales. Es difícil prever cuál será la orientación de la cultura; pero no vacilo en formular la hipótesis de que se marcha hacia un positivismo absoluto, que vuelva a colocar en su lugar la ciencia y el racionalismo en el sentido antiguo de la palabra. La investigación experimental podrá ser la gloria de esta nueva generación, que ignora y quiere ignorar los verbalismos de las recientísimas filosofías. No me parece temerario prever un resurgimiento del anticlericalismo, que personalmente estoy lejos de desear". ¿Qué podrá significar "positivismo absoluto"? La "previsión" de Missiroli coincide con la afirmación, hecha varias veces, en estas notas, de que la actividad teórica más reciente de Croce se explica por la previsión de un resurgimiento en gran estilo de la filosofía de la praxis, con caracteres tendencialmente hegemónicos, lo que puede reconciliar la cultura popular y la ciencia experimental con una concepción del mundo que no sea el grosero positivismo, el alambicado actualismo ni el libresco neotomismo.

* Cfr. Critica Fascista del 15 de mayo de 1932.

 

Ciencias de la política. ¿Qué podrá significar la acusación de "materialismo" que a menudo hace Croce a determinadas tendencias políticas? ¿Se trata de un juicio de orden teórico, científico, o de una manifestación de polémica política en acción? Materialismo, en estas polémicas, parece que significa "fuerza material", "coerción", "hecho económico", etc. Pero ¿acaso la "fuerza material", la coerción el "hecho económico", son "materialistas"? ¿Qué significaría "materialismo" en ese caso?*

* Cfr. Etica e politica, p. 341: "Hay tiempos en los cuales, etc.".

 

Nota sobre Luigi Einaudi. No parece que Luigi Einaudi haya estudiado directamente las obras de economía crítica y de filosofía de la praxis; se puede más bien decir que habla de ellas, especialmente de la filosofía de la praxis, de oídas, de lo que ha oído decir, a menudo de tercera o cuarta mano. Las nociones principales las ha tomado de Croce (Materialismo y economía marxista), pero de modo superficial y a menudo desaliñado.

Lo que más le interesa es el hecho de que en la Riforma Sociale ha sido siempre considerado escritor apreciado (y durante algún tiempo, creo, también miembro de la redacción) Aquiles Loria, es decir, el divulgador de una desviación peyorativa de la filosofía de la praxis. Se puede decir que lo que en Italia circula bajo la bandera de la filosofía de la praxis no es más que contrabando de la pacotilla científica loriana. Recientemente, en la Riforma Sociale Loria ha publicado una mescolanza de ideuchas caóticamente dispuestas, intitulada: Nuevas confirmaciones del economismo histórico. En la Riforma Sociale de noviembre-diciembre de 1930, Einaudi publicó una nota: "El mito (!) del instrumento técnico", a propósito de la Autobiografía de Reinaldo Rigola, que refuerza la opinión esbozada más arriba.

Precisamente en su ensayo sobre Loria (Materialismo histórico y economía marxista), Croce había demostrado que el "mito (!) del instrumento técnico" era una invención particular de Loria, cosa que no menciona Einaudi, persuadido como está de que se trata de una doctrina de la filosofía de la praxis. Einaudi, además, comete toda una serie de errores por ignorancia del tema: 1) confunde el desarrollo del instrumento técnico con el desarrollo de las fuerzas económicas; para él, hablar de desarrollo de las fuerzas productivas significa hablar sólo del instrumento; 2) considera que las fuerzas de producción para la economía crítica son sólo las cosas materiales y no también las fuerzas y las relaciones sociales, es decir, humanas, que están incorporadas en las cosas materiales y cuya expresión jurídica es el derecho de propiedad; 3) resalta también en este escrito el constante "cretinismo" económico propio de Einaudi y de muchos de sus amigos librecambistas, los cuales, como propagandistas, son verdaderos iluminados. Sería interesante revisar la colección de los escritos de propaganda periodística de Einaudi; de ellos surgiría que los capitalistas no han comprendido jamás sus verdaderos intereses y se han comportado siempre antieconómicamente.

Dada la innegable influencia intelectual de Einaudi sobre un amplio sector de intelectuales, valdría la pena hacer una investigación de todas las notas en las cuales se refiere a la filosofía de la praxis. Además, debe recordarse el artículo necrológico sobre Piero Gobetti publicado por Einaudi en el Baretti, que explica la atención con que Einaudi picotea todo escrito debido a los liberales en el que se reconozca toda la importancia y el influjo quo tiene la filosofía de la praxis en el desarrollo de la cultura moderna. A este propósito hay que recordar el pasaje sobre Gobetti en el Piemonte de Giuseppe Prato.

 

Un ensayo de A. Cajurni. Confróntese, a propósito de la Historia de Europa, el ensayo de Arrigo Cajumi, Del siglo diecinueve hasta hoy.* Cajumi se ocupa de Croce específicamente en el parágrafo I de los VII que componen el estudio, pero también hay, aquí y allá, en otros parágrafos que se refieren a otras publicaciones recientes de carácter histórico-político, referencias (útiles) sobre Croce.

* En Cultura de abril-junio de 1932, pp. 323-350.

El punto de vista de Cajumi, en sus críticas y observaciones, es difícil de resumir brevemente; es el de los principales escritores de la Cultura, que representan un grupo de intelectuales bien definidos en la vida cultural italiana y dignos de estudio en la fase actual de la vida nacional. Se vinculan a De Lollis, su maestro, y, por lo tanto, a ciertas tendencias de la cultura francesa más serias y críticamente sustanciosas; pero eso significa poco, porque De Lollis no elaboró un método crítico fecundo de desarrollo y universalizaciones. En realidad, se trata de una forma de "erudición", pero no en el sentido más común y tradicional del término. Una erudición "humanística", que desarrolla el "buen gusto" y la "glotonería" refinada; en los colaboradores de la Cultura aparecen a menudo los adjetivos "glotón", "gustoso". Cajumi, entre los redactores de la Cultura, es el menos "universitario", no en el sentido de que no se atenga al "empaque" universitario en sus escritos y sus investigaciones sino en el sentido de que su actividad está a menudo impregnada de tareas "prácticas" y políticas, desde el periodismo militante hasta operaciones quizás aún más prácticas (como la dirección del Ambrosiano, que le fue encargada por el financista Gualino, por cierto que no sólo por razones "mecénicas").

Sobre Ricardo Gualino, Cajumi escribió una nota muy vivaz v punzante en la Cultura de enero-marzo de 1932,* insistiendo en el hecho de que Gualino se servía de su "mecenismo" y de las empresas de cultura para mejor engatuzar a los ahorristas italianos. ¡Pero también el Caballero Enrico Cajumi (así firmaba como gerente del Ambrosiano)** ha recogido alguna migaja del mecanismo gualiano!

* Confesiones de un hijo del siglo, pp. 193-195, a propósito del libro de Gualino, Fragmentos de vida.

** Gramsci consideraba erróneamente que Arrigo Gajuni y el Cab. Enrico Cajumi fuesen la misma persona (N. de la R.)

 

Croce y J. Benda. Se puede hacer un parangón entre las ideas y la posición asumida por B. Croce y el diluvio de escritos de J. Benda sobre el problema de los intelectuales.* En realidad, entre Croce y Benda, no obstante algunas apariencias, el acuerdo es sólo superficial y respecto de algún particular aspecto del problema.

* Aparte de su libro sobre La traición de los intelectuales, sería necesario examinar los artículos de Benda publicados en las Nouvelles Littéraires y quizás en otras revistas.

En Croce existe una construcción orgánica del pensamiento, una doctrina sobre el Estado, sobre la religión y sobre la función de los intelectuales en la vida estatal, que no existe en Benda, el cual es, sobre todo, un "periodista". Es necesario decir también que la posición de los intelectuales en Francia y en Italia es muy distinta, orgánica e inmediatamente; las preocupaciones político-ideológicas de Croce no son las de Benda, incluso por esta razón. Ambos son "liberales", pero con tradiciones nacionales y culturales muy distintas.

 

Croce y el modernismo. Debe confrontarse, en la entrevista sobre la masonería (Cultura y vida moral, 2da. ed.), lo que Croce dice del modernismo con lo que escribe A. Omodeo en la Critica del 20 de julio de 1932, en su análisis de los tres volúmenes de Alfred Loisy (Memoires pour servir á l'histoire religieuse), en la p. 291, por ejemplo: "A los fáciles aliados no católicos de Pío X, de la misma república anticlerical (y en Italia, Croce), Loisy les reprocha su ignorancia de lo que es el catolicismo absolutista y del peligro representado por este imperio internacional del papa; les reprocha el daño (ya señalado por Quinet en su tiempo) que significa dejar reducir a una parte tan importante de la humanidad a estúpido rebaño carente de pensamiento y de vida moral, y sólo animado de un pasivo asentimiento. Indudablemente, en estas observaciones hay mucha, verdad."

 

Croce y Forges Davanzati. De la Italia Letteraria del 20 de marzo de 1932 reproduzco algunos pasajes del artículo de Roberto Forges Davanzati sobre la Historia de Europa de Croce, publicado en la Tribuna del 10 de marzo ("La historia como acción y la historia como despecho").

"Croce es, sin duda, un hombre típico, pero típico de esa monstruosidad cultural, raciocinante, enciclopédica, que ha acompañado al liberalismo político y que está en bancarrota, porque es la antítesis de la Poesía, de la Fe, de la Acción creyente, es decir, de la vida militante. Croce es estático, retrospectivo, analítico, incluso cuando parece buscar una síntesis. Su odio pueril hacia la juventud guerrera, deportiva, es también el odio físico de un cerebro que no sabe salir al encuentro del infinito, de lo eterno, que el mundo nos muestra cuando se vive en el mundo y cuando se tiene la ventura de vivir en la parte del mundo que se llama Italia, donde lo divino se revela más manifiestamente. No nos sorprende el hecho de que este cerebro pasado de la erudición a la filosofía haya carecido de espíritu creativo y de que en su inteligencia dialéctica no haya brillado ninguna luz de fresca, ingenua y profunda intuición. Habiendo pasado de la filosofía a la crítica literaria, ha confesado no poseer ese poco de poesía que es necesario para entender la Poesía; y finalmente, habiendo entrado en la historia política, ha demostrado y demuestra no comprender la historia de su tiempo y se coloca fuera de la Fe y contra ella, especialmente la Fe revelada y custodiada por esa iglesia que en Roma tiene su centro milenario. No puede sorprendernos que este cerebro esté hoy condenado a permanecer secuestrado fuera del Arte, de la patria viviente, de la Fe católica, del espíritu y del gobierno de los hombres de su tiempo, y que sea incapaz de conducir a conclusiones creídas y animosas el grave proceso de sus cogniciones, que pueden ser absorbidas sin que se crea en ellas ni se las siga."

Forges Davanzati es verdaderamente un tipo, es un tipo de farsa intelectual. Se podría delinear su carácter de esta manera: él es el "superhombre" representado por un novelista y dramaturgo de farsa, y es al mismo tiempo dicho novelista y dramaturgo. La vida como obra de arte, pero la obra de arte de un tipo de farsa. Es conocido que muchos jóvenes quieren representar el genio, pero para representar el genio es necesario ser genio y, realmente, la mayor parte de estos genios representados son solemnísimos imbéciles; Forges Davanzati se representa a sí mismo, etcétera.

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