Pasión y política. Que Croce haya identificado la política con la pasión puede explicarse por el hecho de que se acercó seriamente a la política, interesándose por la acción política de las clases subalternas, las cuales, "viéndose obligadas" a ponerse "a la defensiva" en las situaciones de fuerza mayor, buscando liberarse de un mal presente (aun cuando sea presunto, etc.), o como se quiere decir, realmente confunden política con pasión (también en sentido etimológico). Pero la ciencia política (según Croce) no sólo debe explicar una parte, la acción de una parte, sino a la otra parte, la acción de la otra parte. Lo que debe explicar es la iniciativa política, sea ésta "defensiva", y por lo tanto "apasionada" o también "ofensiva", es decir, no dirigida a evitar un mal presente (ya sea presunto), porque también el mal presunto hace sufrir y es un mal real. Si se examina bien este concepto crociano de "pasión" concebido para justificar teóricamente la política, se ve que el mundo, a su vez, no puede ser justificado sino por el concepto de lucha permanente, por el cual la "iniciativa" es siempre "apasionada", porque la lucha es incierta y se ataca siempre para evitar ser derrotado; pero no sólo por ello, sino para tener sujeto al adversario, que "podría" vencer si no estuviese continuamente persuadido de que es el más débil, es decir, si no fue continuamente derrotado. En suma, no puede haber "pasión" sin antagonismo, y antagonismo entre grupos de hombres, porque en la lucha entre el hombre y la naturaleza la pasión se llama "ciencia" y no "política". Se puede decir, por lo tanto, que en Croce el término "pasión" es un seudónimo de lucha social.

¿Puede nacer de la preocupación por el precio de la manteca de cerdo? Una vieja señora que tiene veinte servidores, ¿puede sentir pasión ante la idea de reducirlos a diecinueve? Pasión puede ser sinónimo de economía no en el sentido de producción económica o de ganancia, sino desfavorablemente, aun si el desfavor es de "utilidad general", libertad general. Pero en este caso "pasión' y "economía" significan "personalidad humana" determinada históricamente en cierta sociedad "jerárquica". ¿Cuál es el "punto de honor" de la delincuencia, sino un pacto económico? ¿No es también una forma de manifestarse (polémica, de lucha) la personalidad? Ser "despreciado" es el temor morboso de todos los hombres en las formas de sociedad en las cuales la jerarquía se manifiesta en modos "refinados" (capilares), en minucias, etc. En la delincuencia la jerarquía se funda sobre la fuerza física y sobre las astucias; ser "burlado", aparecer como tonto, dejar que un ultraje quede sin castigo, etc., degrada. De ahí todo un protocolo y un ceremonial convencional, rico de matices y de sobreentendidos en las relaciones con los secuaces. Violar el protocolo es una injuria.

Pero ello no ocurre sólo con la delincuencia; las cuestiones de rango, se verifican en cada forma de relación: en las de los Estados y entre los familiares. Quien debe realizar servicios durante determinado tiempo y no es sustituido a hora exacta, se enfurece y reacciona con actos de violencia extrema (hasta criminosa); ello aunque después del servicio no se tenga nada que hacer o se obtenga plena libertad de movimiento (por ejemplo, un soldado que tiene que hacer de centinela y que después de su turno debe sin embargo permanecer en el cuartel). Que estos episodios sean una manifestación de "personalidad" quiere decir solamente que la personalidad de muchos hombres es mezquina y estrecha, pero siempre personalidad. Es innegable que existen fuerzas que tienden a mantenerla así y a mezquinarla más aún; para demasiados, ser "algo" significa sólo que otros hombres son "menos cosa" (algo menos). Pero del hecho de que estas pequeñas cosas, estas tonterías, sean "todo" o "gran cosa" para algunos, resulta que tales episodios determinan reacciones en las cuales se arriesga la vida y la libertad personal.

www.gramsci.org.ar