"Una mujer sin importancia" de Wilde, en el Carignano. Una mujer sin importancia es una "moralidad" escrita por un poeta que hacía profesión de inmoralidad y que no era escritor teatral. Es una representación de vida simple y complicada, optimista y escéptica, ingenua y perversa tal como es la vida "cualquiera". Y la comedia misma es ingenua y complicada; tejida con un diálogo elegante y refinado, cuando el que habla es un elegante y refinado señor inglés a quien la fortuna ha dado todas las condiciones para poder ser escéptico y egoísta; "melodramática" cuando la acción se desenvuelve por obra de un ingenuo e instintivo joven "moral"; profundamente dramática cuando la que habla es una mujer que ha sufrido. Y la posición de cada uno es "cualquiera" para uno y ridícula para el otro, porque Wilde observa las costumbres con un ojo más agudo de lo que se considera útil observar, por la generalidad de los escritores dramáticos que no son poetas: ve los hombres separados por clases y por grados y por concepciones de la vida y encuentra que la belleza y el bien (bello y bueno son idénticos para é1) son creados solamente por los "independientes" por aquellos que obran por un fin de mecanicidad de dinero o tradicional. Las compañías dramáticas están rehabilitando en Italia la fama infame de Oscar Wilde, al presentar estas viejas comedias en las que la originalidad espontánea de Wilde se manifiesta genuinamente más que en las extravagancias y en las aventuras judiciales; es un mérito que se agrega a la esmerada ejecución que de Una mujer sin importancia ha ofrecido la compañía Carini.

(Enero 16 de 1919)

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