"A' berritta ccu li ciancianeddi" (La gorra con cascabel [del bufón]) de Pirandello en el Alfieri. Es un paréntesis en el teatro de Luigi Pirandello, un episodio, un esbozo. Entra en su género, es producto auténtico del temperamento personalísimo del autor, pero no ha sido elaborada y acabada como las otras comedias. El tema mismo se vuelve común. En las otras comedias el motivo no surge ciertamente de las experiencias del pasado sean ellas intelectuales o sentimentales, pero el autor rejuvenece el motivo antiguo, lo presenta revestido de peculiaridades características, los personajes son suyos, de su fantasía, las palabras que dicen tienen una vida nueva de estilo y de pasión. En estos dos actos hay poca intensidad: la demostración domina la acción, la diluye, la desvanece. A' berritta ccu li ciancianeddi continúa la serie de las otras comedias, es un residuo de las otras comedias: continúa la representación ejemplificada entre el ser y el querer ser, entre la apariencia y la realidad, entre la imagen y la verdad, quo han tenido dos momentos dramáticos en Cosí è (se vi pare) y en el Piacere dell'onestá. Pero en estos dos actos el sofisma, la paradoja no adquieren valor en el diálogo, no suscita un drama original: algún golpe, alguna pequeña escena, la vida está solo en el intérprete, en Angelo Musco, que logra hacer superar el tedio de los largos parlamentos, a menudo no más interesantes que los del más tonto escritor teatral.

Hay aquí el marido traicionado, el marido viejo, feo y enamorado, que no quiere convertirse en la mofa del pueblo, que no quiere en la cabeza el gorro con las sonajas de la burla, del desprecio. Soporta la traición porque está seguro del secreto. Teoriza el desdoblamiento del hombre en cuanto intimidad y en cuanto término de relaciones sociales: quiere el respeto humano, quiere la tranquilidad. El secreto es propalado como un escándalo clamoroso. La mujer es sorprendida en flagrante adulterio. Una trampa ha sido tendida por la celosa mujer del adúltero y el arresto de los dos culpables arruinará la existencia de don Nuccio si é1 no logra hacer creer que se trata de una locura, que la acusadora ha estado loca. Así se cierran los dos actos: el marido cornudo plantea un dilema: o la destrucción de los dos culpables, su mujer y el amante, o la ficción de la locura de la acusadora, de la mujer celosa que no ha pensado sino en sí misma y ha arruinado a un cuarto inocente. Y don Nuccio obtiene esta ficción indirectamente, exasperando a la mujer, llevándola a gritar, a maldecirlo descompuesta y torpemente, haciéndose llamar cornudo por la mujer, que se vuelve una furia, que pierde su apariencia civil y deja sin freno la vena de locura que existe en todo ser humano.

La comedia. se apoya toda en Angelo Musco que logra con su comicidad mesurada, fluida en los largos discursos, obsesionada, irresistiblemente arrolladora en los momentos culminantes, despertar el interés de los espectadores, que se concentra en los dos actos para dilatarse y expandirse en la carcajada final.

(27 de Febrero de 1917)

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