"Pensaci Giacomino" [Piensa en ello Joaquincito] de Pirandello, en el Alfieri. Esta comedia de Pirandello es toda una exteriorización del virtuosismo, de habilidad literaria, de destellos discursivos. Los tres actos corren sobre una sola vía. Los personajes son objeto de fotografía más bien que de profundización psicológica; son retratos en su exterioridad antes que una íntima recreación de su ser moral. Es ésta por otra parte, la característica del arte de Luigi Pirandello que toma de la vida la mueca antes que la sonrisa, lo ridículo antes que lo cómico; que observa la vida con el ojo físico del literato más que con el ojo simpático del hombre artista y la deforma por un hábito irónico que es el hábito profesional antes que la visión sincera y espontánea. Los personajes en esta comedia son de una pobreza interior espantosa, como por otra parte en el resto de las novelas, cuentos y en las otras comedias del mismo autor. Tienen sólo cualidades pictóricas o mejor dicho pintorescas: un pintoresco caricatural, con cierto velo de melancolía que también es gesto físico antes que pasión. El protagonista de la comedia es un viejo profesor de historia natural apergaminado por 34 años de enseñanza: una ruina de humanidad, un detritus, sin otra característica exterior de hombre que el perfil físico. El móvil de la acción, lo único que puede sorprender es esto: el prof. Toti que durante tantos años ha servido al Estado, siendo tan míseramente recompensado que no ha podido crearse una familia, quiere ahora vengarse del gobierno. Antes de morir quiere tomar mujer, una mujer muy joven para dejarle en herencia el derecho a la pensión, para hacer pagar al gobierno en tantos años de pensión a la joven viuda todos aquellos centavos que él no ha podido tener, todos aquellos centavos que a él le han faltado siempre para poder vivir verdaderamente, para ser hombre y no máquina de enseñar. Jugar al gobierno esta mala pasada se convierte para el Prof. Toti en la única razón de los pocos años de existencia que le quedan. Pero como no es un malvado no quiere que la mujer sufra y por lo tanto le concede la más amplia libertad; ayuda a su sustituto en el deber conyugal, lo ama como a un hijo y sin cuidarse de las charlas del pueblo, de las reprimendas del director del colegio, del ridículo del que é1 mismo es objeto, sigue adelante hacia la meta. Giacomino, el amante de la mujer, quisiera desprenderse de la situación en que se encuentra; el Prof. Toti se dirige a su casa, lleva a su casa a su hijuelo, se desembaraza de todo estorbo, de los parientes gazmoños, de los sacerdotes moralistas y defiende la causa de su mujer, logrando conducir a Giacomino a la vía del deber, a continuar con su deber de marido de la joven mujer del empleado que quiere vengarse del gobierno, sin por ello crear nuevas víctimas.

La comedia ha tenido mucho éxito. Angelo Musco ha hecho de la figura del Prof. Toti una creación escénica admirable por la sinceridad, la mesura, la eficacia representativa.

(Marzo 24 de 1917)

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