Il Grand-Guignol en el Carignano. Il GrandGuignol ha llevado al escenario de este teatro sus figuras de pesadilla, su realismo cruel e ingenuo al mismo tiempo, la representación de una vida exasperada y sobresaltante de terror y espasmo. Ninguna interioridad, ningún choque dramático de conciencia y de caracteres.

De la tragedia solo tiene la máscara exterior, el espasmo físico que busca comunicarse al espectador alelado, con un escalofrío irresistible. Es necesario decir que Alfredo Sainati y Bella Starace son maestros en el logro de los efectos que se proponen conseguir. La materia bruta, los detalles de actos abominables de crónica policial se organizan en la elasticidad de su personalidad artística que sabe expresarse de las maneras más truculentas y más sanguinariamente sugestivas. Y así el espectador que va al teatro para encanallarse, para sentir un sacudón de los nervios que le dé la impresión de la vida ficticia del lupanar, del bajo fondo, está satisfecho y aplaude.

(Abril 25 de 1916)

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