El error de Maurras. Notas sobre el partido monárquico francés

18- [L'errore di Maurras. Note sul partito monarchico francese] El partido monárquico en un régimen republicano, como el partido republicano en un régimen monarquico y el partido nacionalista en un régimen de sojuzgamiento nacional, no puede dejar de ser un partido sui generis: debe ser, es decir, si quiere conseguir un éxito relativamente rápido, la central de una Federación de partidos, más que un Partido caracterizado en todos los puntos particulares de su programa de gobierno. El Partido de un sistema general de gobierno y no de un gobierno en particular (un lugar aparte en esta extensa serie, corresponde a los partidos confesionales, como el Centro alemán y los diversos partidos populares-cristiano-sociales). Todo partido tiene raíz en una clase, y el partido monárquico en Francia tiene raíz en los residuos de la vieja nobleza terrateniente y en una pequeña parte de los intelectuales. ¿En qué están esperanzados los monárquicos para volverse capaces de tomar el poder y restaurar la monarquía? Confían en el derrumbamiento del sistema parlamentario-burgués y en la incapacidad de cualquier otra fuerza organizada existente para ser el núcleo político de una dictadura militar previsible o coordinada por ellos mismos. Sus fuerzas sociales de clase de ninguna manera podrían llegar al poder de otra manera. En la espera, el centro dirigente realiza esta actividad: 1) la acción organizativa político-militar (militar en el sentido de partido), para reagrupar en el modo más eficaz posible la estrecha base social en que históricamente se basa el movimiento. Siendo esta base constituida de elementos generalmente más elegidos por inteligencia, cultura, riqueza, práctica administrativa, etc., que en cualquier otro, es posible tener incluso un partido-movimiento notable, incluso imponente, pero que se agota en sí mismo, es decir, que no tiene reservas para afrontar la lucha en una crisis resolutiva. Es notable, por lo tanto, sólo en tiempos normales, cuando los elementos activos se cuentan sólo en decenas de miles, pero serán insignificantes (numéricamente) en los momentos de crisis, cuando los activos se pueden contarse por centenares de miles y quizás por millones.

(Continua).

Cfr. Cuaderno 13 (XXX, p, 25.

 

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