Sobre las universidades italianas

15- [Delle università italiane] ¿Por qué no ejercen en el país, esa influencia de reguladoras de la vida cultural, que ejercen en otros países?

Uno de los motivos hay que buscarlo en el hecho de que en las universidades, el contacto entre profesores y estudiantes no está organizado. El profesor enseña desde la Cátedra a la masa de oyentes, imparte su lección y se va. Sólo en los períodos de tesis sucede que el estudiante se acerque al profesor, le pida un tema o consejos específicos sobre el método de la investigación científica. Para la masa de estudiantes, los cursos no son más que una serie de conferencias, escuchar con mayor o menor atención, todas o sólo una parte: el estudiante confía en sus apuntes, en la obra que el profesor mismo escribió sobre el tema o en la literatura que ha indicado. Existe un mayor contacto individual entre los profesores y los estudiantes que quieren especializarse en una determinada disciplina: este contacto surge de pura casualidad y tiene una enorme importancia para la continuidad académica y para el éxito de las diversas disciplinas. Se forma, por ejemplo, por afinidades religiosas, políticas, de amistad familiar. Un estudiante se convierte en un seguidor del profesor, que lo encuentra en la biblioteca, le invita a su casa, le recomienda qué libros leer y qué investigar. Cada profesor tiende a formar su propia "escuela", tiene sus determinados puntos de vista (llamadas "teorías") en ciertas partes de su materia, que quisiera ver sostenidos por sus "seguidores o discípulos". Cada profesor quiere que de su Universidad, en competencia con las otras, salgan jóvenes "notables" que aporten contribuciones "serias" a su materia. Por eso, en la misma Universidad existe competencia entre los profesores de materias afines para disputarse ciertos jóvenes que se han distinguido, ya con una revisión o un pequeño artículo o en los debates académicos (donde se llevan a cabo). El profesor realmente quiere guiar a su alumno; señalarle un tema, cómo desarrollarlo, le facilita búsquedas; con sus frecuentes conversaciones acelera su formación científica, le hace publicar sus primeros ensayos en revistas especializadas, lo pone en relación con otros especialistas y lo acapara definitivamente..

Esta costumbre, salvo casos esporádicos de la camorra, es beneficiosa, porque integra las funciones de las universidades. Debería pasar, de asunto personal, de iniciativa personal, a convertirse en función orgánica: no sé cuánto, pero me parece que los seminarios de tipo alemán, representan esta función o están cerca de desempeñarla. Alrededor de ciertos profesores, ha multitud de solicitantes, que espera alcanzar más fácilmente una cátedra universitaria. Por el contrario, muchos jóvenes que vienen de escuelas secundarias de la provincia especialmente, se sienten desorientados en el ambiente social universitario y en el ambiente de estudio. Los primeros seis meses del curso se utilizan para orientarse en las características específicas de los estudios universitarios y la timidez en las relaciones personales es inevitable entre maestro y discípulo. En los seminarios esto no ocurriría, o al menos no en la misma medida.

De todos modos, esta estructura general de la vida universitaria no crea, desde la misma universidad, alguna jerarquía intelectual permanente entre los profesores y la masa de estudiantes; después de la Universidad incluso esos pocos vínculos se disuelven y el país carece de toda estructura cultural que se asiente en la Universidad. Esto a constituido uno de los elementos de la éxito de la díada Croce-Gentile, antes de la guerra, al constituir un gran centro de vida intelectual nacional; entre otras cosas que luchaban también contra la insuficiencia de la vida universitaria y la mediocridad científica y pedagógica (a veces incluso moral) de los profesores oficiales.

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