Sobre la pobreza, el catolicismo y el papado

1- [Sulla povertà, il cattolicesimo e il papato] Recordar la respuesta dada por un obrero católico francés al autor de un libreto sobre Ouvriers et Patrons [Obreros y Patrones], memoria premiada en 1906 por la Academia de ciencias morales y políticas de París. La respuesta respondía en modo sarcástico la objeción que, según la afirmación de Jesucristo, siempre deberá haber ricos y pobres: "es decir que dejemos al menos dos pobres, para que Jesucristo no tenga que estar errado". Esta cuestión general debe ser examinada en toda la tradición y la doctrina de la iglesia católica. Son las principales afirmaciones hechas en las encíclicas de los últimos papas, es decir aquellas más importantes desde que la cuestión ha adquirido una importancia histórica: 1ero. La propiedad privada, especialmente la "inmobiliaria", es un "derecho natural", que no se puede violar ni siquiera con fuertes impuestos (de esta afirmación son derivados los programas y las tendencias "democrático cristianas", para la distribución de la tierra, con indemnización a los campesinos pobres, y sus doctrinas financieras); 2do. Los pobres tienen que contentarse con su suerte, ya que las distinciones de clase y la distribución riqueza son disposiciones de Dios, y sería una herejía tratar de eliminarlos; 3ero. La limosna es un deber cristiano e implica la existencia de la pobreza; 4to. La cuestión social es, ante todo, moral y religiosa, no económica y debe resolverse con la caridad cristiana y con los dictados de la moral y el juicio de la religión. (Ver Código social y Sillabo).

Cfr. Cuaderno 20 (XXV). pp 17-18

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