-53- Filosofía especulativa. Es preciso no esconder las dificultades que presentan la discusión y la crítica del carácter "especulativo" de ciertos sistemas filosóficos y la "negación' teórica de la "forma especulativa" de las concepciones filosóficas.

Problemas que surgen: 1) El elemento "especulativo", ¿es propio de toda filosofía, es la forma que debe asumir toda construcción teórica como tal? En otras palabras, ¿"especulación" es sinónimo de filosofía y de teoría? 2) ¿0 más bien se trata de una cuestión "histórica", un problema histórico y no teórico, en el sentido de que toda concepción del mundo, en una determinada fase histórica, asume una forma "especulativa" que representa su apogeo y. el comienzo de su disolución? Analogía y conexión con el desarrollo del Estado, que de la fase "económico-corporativa" pasa a la fase hegemónica (de consenso activo). Se puede decir, por tanto, que cada cultura tiene su momento especulativo religioso, que coincide con el período de la completa hegemonía del grupo social al cual representa, y quizás coincide con el momento en el cual la hegemonía real se disgrega en la base, molecularmente; pero el sistema de pensamiento, precisamente por ello (para reaccionar contra la desintegración), se perfecciona dogmáticamente, deviene una "fe" trascendental: por ello se observa que cada época llamada de decadencia (en la cual se produce una disgregación del viejo mundo) está caracterizada por un pensamiento refinado y altamente "especulativo".

La crítica, por lo tanto, debe resolver la especulación en sus términos reales de ideología política, de instrumento de acción práctica; pero la misma crítica tendrá una fase especulativa, que marcará su apogeo. La cuestión es la siguiente: si este apogeo no es el camino para iniciar una fase histórica de nuevo tipo, en la cual, habiéndose compenetrado orgánicamente necesidad libertad, no habrá más contradicciones sociales y la única dialéctica será la ideal, la de los conceptos y ya no la de las fuerzas históricas.

Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), p. 79.

 

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