-Advertencia-

Las notas contenidas en este cuaderno, como en los otros, han sido escritas a vuelapluma, para apuntar un breve recordatorio. Todas ellas deberán revisarse y controlarse minuciosamente, porque ciertamente contienen inexactitudes, falsas aproximaciones, anacronismos. Escritas sin tener presentes los libros a los que se alude, es posible que después de la revisión  deban ser radicalmente corregidas porque precisamente lo contrario de lo aquí escrito resulte cierto.*

* Cfr Cuaderno 4 (XIII), nota -16-

Testo C (inédito): es utilizada la última parte de un texto A del Cuaderno 4 (XIII), § 16: La teleología en el "Ensayo popular", cfr en particular p. 55 (C, 438).

 

APUNTES Y REFERENCIAS DE CARACTER HISTORICO - CRITICO

-1-. Antonio Labriola. Para construir un ensayo completo sobre Antonio Labriola hay que tener presentes, además de sus escritos, que son escasos y a menudo solamente alusivos o extremadamente sintéticos, también los elementos y los fragmentos de conversaciones relatados por sus amigos y discípulos (Labriola ha dejado memoria de excepcional "conversador"). En los libros de B. Croce, en forma dispersa, pueden recogerse muchos de tales elementos y fragmentos. Así en las Conversazioni Critiche (2da. serie, pp. 60-61): "¿Cómo haría para educar moralmente a un papú?" preguntó uno de nuestros condiscípulos, hace muchos años, al profesor Labriola, en una de sus lecciones de Pedagogía, objetando contra la eficacia de la pedagogía. "Provisionalmente (respondió con viquiana y hegeliana aspereza el herbartiano profesor), provisionalmente lo haría esclavo; y ésta sería la pedagogía del caso, hasta ver si con sus nietos o bisnietos es posible comenzar a usar  algo de nuestra pedagogía."* Esta respuesta de Labriola debe relacionarse con la entrevista que concedió sobre la cuestión colonial (Libia) hacia 1903, reproducida en el volumen de los Scriti vari di filosofia e politica.** Debe relacionarse también con el modo de pensar de Gentile por lo que respecta a la enseñanza religiosa en las escuelas primarias. Parece que se trata de un seudo-historicismo, de un mecanismo bastante empírico y muy cercano al más vulgar evolucionismo. Podría recordarse aquí lo que dice Bertrando Spaventa a propósito de aquellos que querrían mantener siempre a los hombres en la cuna (o sea en el momento de autoridad, que sin embargo educa para la libertad a los pueblos inmaduros) y piensan toda la vida (de los otros) como una cuna.*** Me parece que históricamente el problema debe plantearse de otro modo: esto es, si una nación o un grupo social que ha llegado a un grado superior de civilización no puede (y por lo tanto debe) "acelerar" el proceso de educación de los pueblos y grupos sociales más atrasados, universalizando y traduciendo en forma adecuada su nueva experiencia. Así, cuando los ingleses enrolan reclutas entre pueblos primitivos, que nunca han visto un fusil moderno, no instruyen a estos reclutas en el empleo del arco, del bumerang, de la cerbatana, sino que les instruyen en el manejo del fusil, aunque las normas de instrucción sean necesariamente adaptadas a la "mentalidad" de ese determinado pueblo primitivo. El modo de pensar implícito en la respuesta de Labriola, por lo tanto, no parece dialéctico y progresista, sino más bien mecánico y retrógrado, como el "pedagógico religioso" de Gentile que no es otra cosa que una derivación del concepto de que la "religión es buena para el pueblo" (pueblo = niño = fase primitiva del pensamiento a la que corresponde la religión, etcétera) o sea la renuncia (tendenciosa) a educar al pueblo. En la entrevista sobre la cuestión colonial, el mecanicismo implícito en el pensamiento de Labriola resulta aún más evidente. En efecto: puede suceder perfectamente que sea necesario que alguien afirme que eso no es necesario sino contingentemente, porque existen determinadas condiciones, o sea que ésta es una necesidad "histórica" y no absoluta; es necesario además que exista una lucha a este respecto, y esta lucha es precisamente la condición por la cual los nietos y biznietos del papú serán liberados de la esclavitud y serán educados con la pedagogía moderna. Que haya  quien afirme resueltamente que la esclavitud de los papúes no es más que una necesidad del momento y que se rebele contra tal necesidad es también un hecho filosófico-histórico: 1) porque contribuirá a reducir al tiempo necesario el período de esclavitud; 2) porque inducirá a los mismos papúes a reflexionar sobre sí mismos, a auto educarse, en cuanto que se sentirán que están apoyados por hombres de una civilización superior; 3) porque sólo esta resistencia demuestra que se está realmente en un período superior de civilización y de pensamiento, etcétera. El historicismo de Labriola y de Gentile es de un género muy decadente: es el historicismo de los juristas para quienes el látigo no es un látigo cuando es un látigo histórico.**** Se trata, por otra parte de un modo de pensar muy nebuloso y confuso. Que en las escuelas elementales sea necesaria una exposición "dogmática" de las nociones científicas o que sea necesaria una "mitología", no significa que el dogma deba ser el religioso y la mitología esa determinada mitología. Que un pueblo o un grupo social atrasado tenga necesidad de una disciplina exterior coercitiva, para ser educado civilizadamente, no significa que deba ser reducido a la esclavitud, a menos que se piense que toda coerción estatal es esclavitud. Hay una coerción de tipo militar incluso para el trabajo,***** que se puede aplicar también a la clase dominante, y que no es "esclavitud" sino la expresión adecuada de la pedagogía moderna orientada a educar a un elemento inmaduro (que es ciertamente inmaduro, pero que lo es junto a elementos ya maduros, mientras que la esclavitud orgánicamente es la expresión de condiciones universalmente inmaduras). Spaventa, que se situaba en el punto de vista de la burguesía liberal contra los "sofismas" historicistas de las clases reaccionarias, expresaba, en forma sarcástica, una concepción mucho más progresista y dialéctica que las de Labriola y Gentile.

[Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII). pp. 62-62 bis.]

 

-2-. Alessandro Levi. Deben buscarse sus escritos de filosofía e historia. Como Rodolfo Mandolfo, Levi es de origen positivista (de la escuela paduana de R. Ardigò). Como punto de referencia del modo de pensar de Levi es interesante este fragmento de su estudio sobre "Giuseppe Ferrari" (Nuova Rivista Storica, 1931, p. 387):* "No; a mí no me parece que en el Nuestro (Ferrari) haya un "cierto" y ni siquiera... un incierto, materialismo histórico. A mí me parece, por el contrario, que hay un verdadero abismo entre la concepción ferrariana de la historia y de su pretendida filosofía de la historia y el materialismo histórico, rectamente entendido, o sea no como un simple economicismo (y también de éste, a decir verdad, hay en Ferrari rastros mucho más vagos que en la historia concreta de un Carlo Catáneo), sino como aquella dialéctica real, que entiende la historia separándola de la acción, y no escinde historia y filosofía, sino que, volviendo a poner a los hombres sobre sus pies, hace de ellos los artífices conscientes de la historia, y no juguetes de la fatalidad, en cuanto a sus principios, o sea a sus ideales, chispas que brotan de las luchas sociales, son precisamente estímulo para la praxis que, por obra de ellos, se transforma. Superficial conocedor de la lógica hegeliana, Ferrari era un crítico demasiado precipitado de la dialéctica idealista para lograr superarla con la dialéctica real del materialismo histórico".

[Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), pp. 72-72 bis.]

 

-3- Alessandro Chiappelli (muerto en noviembre de 1931). Hacia mediados de la década 1890-1900, cuando aparecieron los ensayos de Antonio Labriola y de B.Croce, Chiappelli escribió su filosofía de la praxis. Debe existir de Chiapelli un libro o un ensayo sobre la premesse filosofiche del socialismo; debe verse la bibliografía.*

Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), p. 53.bis.

 

-4-. Luciano Herr. Un Rapport sur l'état des études hégéliennes en France de A. Koyré aparece reproducido en los Verhandlungen des ersten Hegelskongresses, vom 22 bis 25 april 1930 im Haag, Mohr, Tübingen, 1931, en 8va., pp. 243. Koyré, entre otros, habla de Luciano Herr, que pasó venticinco años de su vida estudiando el pensamiento hegeliano, y que murió sin haber podido escribir el libro que se proponía realizar y que hubiera ocupado un lugar junto a los de Delbos y de Xavier Léon; sin embargo dejó un ensayo de estos estudios suyos, en el artículo sobre Hegel publicado en la Grande Encyclopédie, notable por su lucidez y penetración.* Una Vie de Lucien Herr ha sido publicada por Charles Andler en Europe del 15 de octubre de 1931 y siguientes. Escribe Andler: "Lucien Herr est présent dans tout le travail scientifique françaís depuis plus de quarante ans; et son action a été décisive dans la formation du socialisme en France".**

Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), p. 57 bis

 

-5-. Antonio Labriola (cfr. en la p. 3).* Hegel afirmó que la servidumbre es la cuna de la libertad. Para Hegel, como para Maquiavelo, el "principado nuevo" (o sea el periodo dictatorial que caracteriza los inicios de cada nuevo tipo de Estado) y la servidumbre a él vinculada son justificados** sólo como educación y disciplina del hombre aún no libre. Pero B, Spaventa (Principii dí etica, Apéndice, Nápoles, 1904). comenta oportunamente: Pero la cuna no es la vida-. Algunos nos querrían tener siempre en a cuna".**

(Un ejemplo típico de la cuna que se convierte en toda la vida lo ofrece el proteccionismo aduanal, que es siempre propugnado y justificado como "cuna" pero tiende a convertirse en una cuna eterna.

Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), p. 20.

** En el manuscrito: "es justificada".

 

-6-. Giovanni Gentile. Sobre la filosofía de Gentile debe confrontarse el artículo de la Civiltà Cattolica ("Cultura e filosofía dell'ignoto", 16 de agosto de 1930)* que es interesante para ver cómo la lógica formal escolástica puede ser idónea y criticar los banales sofismas del idealismo actual que pretende ser la perfección de la dialéctica. Y en efecto, ¿por qué la dialéctica "formal" debería ser superior a la lógica "formal"? No se trata más que de instrumentos lógicos y un buen utensilio viejo puede ser superior a un deficiente utensilio más moderno; un buen velero es superior a una motonave ruinosa. En todo caso es interesante leer las críticas de los neoescolásticos sobre el pensamiento de Gentile (libros del padre Chioechetti,** etcétera).

Gentile, con su séquito de Volpicelli, Spirito, etcétera (debe verse el grupo de colaboradores del Giornale Critico della Filosofia Italiana) puede decirse que ha instaurado un auténtico "preciosismo" literario, porque en la filosofía las argucias y las frases hechas sustituyen al pensamiento. Sin embargo, el parangón de este grupo con el de Bauer satirizado en la Sagrada Familia es más ajustado y literariamente más fecundo en desarrollos (los Nuovi Studi ofrecen muchas y variadas ideas para el desarrollo),

Cfr. Cuaderno 8 (XXVIII), pp. 56 bis y 73 bis.

 

-7-. A. Rosmini. Debe verse su Saggio sul comunismo e sul socialismo, publicado bajo la revisión y con prefacio de A. Canaletti-Gaudenti, en 16avo, pp. 85, Roma, Signorelli, 6 liras.* Debe confrontarse con las encíclicas papales emanadas antes de 1848 y citadas en el Sillabo, para servir de comentario histórico italiano al primer parágrafo del Manifiesto;** cfr. también el capítulo bibliográfico en el Mazzini de "Rerum Scriptor".***

Cfr. Cuaderno 4 (XIII), p, 34.

 

-8-. Antonino Lovecchio, Filosofía della prassi e filosofía dello spirito, Palmi, Zappone, 1928, pp. 112, 7 liras. De la reseña aparecida en la Italia che Strive y escrita por Giuseppe Tarozzi (junio de 1928)* se extraen estas indicaciones: el libro consta de dos partes, una sobre la filosofía de la praxis, la otra sobre el pensamiento de B. Croce, que son vinculadas entre sí por la contribución de Croce a la crítica de la filosofía de la praxis. La parte conclusiva se titula "Marx y Croce", Discute las tesis sobre la filosofía de la praxis especialmente de Antonio Labriola, Croce, Gentile, Rodolfo Mondolfo, Adelchi Baratono, Alfredo Poggi. Es un crociano (parece muy inexperto críticamente). Tarozzi escribe que el librito es un esbozo, rico en muchos y no leves defectos de forma. (Lovecchío es un médico de Palmi.)

Cfr, Cuaderno 4 (XIII), p. 60.

 

-9-. Ettore Ciccotti. Su obra: Confrontí storici, Biblioteca de la Nuova Rivista Storica n, 10, Società Ed. Dante Alighieri, 1929, pp. XXXIX-262, ha sido reseñado favorablemente por Guido De Ruggiero en la Critica de enero de 1930 y por el contrario con mucha cautela y en el fondo desfavorablemente por Mario de Bernardi en la Riforma Sociale (ver).* Un capítulo del libro de Ciccotti (seguramente la introducción general) fue publicado en la Rivista d'ltalia del 15 de junio-15 de julio de 1927: "Elemento di 'verità' e di 'certezza' nella tradizione storica romana" y sólo a este capítulo se alude aquí** Ciccotti examina y combate una serie de deformaciones profesionales de la historiografía romana y muchas de sus observaciones son justas negativamente: es para las afirmaciones positivas que subsisten dudas y son necesarias muchas cautelas, La reseña de De Ruggiero es muy superficial: justifica el método "analógico" de Ciccotti como un reconocimiento de la identidad fundamental de] espíritu humano, pero así se llega muy lejos, hasta la justificación del evolucionismo vulgar y de las leyes sociológicas abstractas, que también, a su modo, se fundan, con un lenguaje particular, en la hipótesis de la identidad fundamental del espíritu humano,

Uno de los errores más graves de Ciccotti parece consistir en la interpretación equivocada del principio viquiano de que "lo cierto se convierte en lo verdadero". La historia no puede ser más que certeza (con la aproximación de la búsqueda de la "certeza"). La conversión de lo "cierto" en lo "verdadero" puede dar lugar a construcciones filosóficas (de la llamada historia eterna) que no tienen sino muy poco en común con la historia "efectiva". pero la historia debe ser "efectiva" y no novelada: su certeza debe ser ante todo certeza de los documentos históricos (aunque la historia no se agota toda ella en los documentos históricos, cuya noción, por lo demás, es a tal punto compleja y extensa, que puede dar lugar a conceptos siempre nuevos tanto de certeza como de verdad). La parte sofística de la metodología de Gicotti resulta muy clara allí donde él afirma que la historia es drama, porque eso no quiere decir que toda representación dramática de un determinado periodo histórico sea la "efectiva", aunque sea viva, artísticamente perfecta, etcétera. El sofisma de Ciccotti conduce a dar un valor excesivo a la ornamentación histórica corno reacción contra la erudición pedante y petulante: de las pequeñas "conjeturas" filológicas se pasa a las "grandiosas" conjeturas sociológicas, con poca ganancia para la historiografía.

En un examen de la actividad histórica de Ciccotti hay que tener muy en cuenta este libro. La "filosofía de la praxis" de Ciccotti es muy superficial: es la concepción de Guglíelmo Ferrero y de C. Barbagallo, o sea un aspecto de la sociología positivista, condimentada con alguna dignidad viquiana, La metodología de Ciccotti ha dado lugar precisamente a las historias tipo Ferrero y a las curiosas elucubraciones de Barbagallo que acaba por perder el concepto de distinción y concreción `individual" de cada momento del desarrollo histórico y por descubrir dos originales dignidades: que "todo el mundo es provincia" y que "cuanto más cambia todo, más se parece".

Cfr. Cuaderno 3 (XX). pp. 10 bis-11,

 

 

-10-, Giuseppe Rensi, Examen de todo su desarrollo político-intelectual. Ha sido colaborador de la Critica Sociale (también fue desterrado a Suiza después de 1898).* Su actitud moralista y lacrimosa actual (cfr. sus artículos en la Nuova Rivista Storica de hace algunos años)** debe confrontarse con sus manifestaciones literarias y periodísticas del 21-22-23, en donde justifica un retorno de la esclavitud y hace una interpretación de Maquiavelo estúpidamente cínica.*** Recordar su polémica con Gentile en el Popolo d'ltalia después del Congreso de los filósofos**** celebrado en Milán en 1926:***** debe haber firmado el llamado Manifiesto de los Intelectuales redactado por Croce.******

Cfr. Cuaderno 3 (XX), p. 18.

*** En el manuscrito: "1925"

 

-11-. Corrado Barbagallo. Su libro L'oro e il fuoco [el oro y el fuego] debe ser examinado, teniendo en cuenta la determinación del autor de encontrar en la antigüedad aquello que es esencialmente moderno, como el capitalismo, la gran industria y las manifestaciones vinculadas a éstos. Especialmente es preciso examinar sus conclusiones a propósito de las corporaciones profesionales y de sus funciones, confrontándolas con las investigaciones de los estudiosos del mundo clásico y del Medioevo. Cfr. las conclusiones de Mommsen y de Marquardt a propósito de los collegia opificum et artificum; para Marquardt éstas eran instituciones de carácter hacendario y servían a la economía y a las finanzas del Estado en sentido estricto y poco o nada instituciones sociales (cfr. el mir ruso), Aparte de la observación de que en todo caso el sindicalismo moderno debería hallar su correspondencia en instituciones propias de los esclavos del mundo clásico. Lo que caracteriza, desde este punto de vista, al mundo moderno, es que por debajo de los proletarios no hay una clase a la cual le esté prohibido organizarse, como sucedía en el Medioevo e incluso en el mundo clásico con toda probabilidad; el artesano romano podía servirse de los esclavos como trabajadores y éstos ciertamente no pertenecían a los collegia y no está excluido que, en la misma plebe, alguna categoría no servil se hallase excluida de la organización.*

Cfr. Cuaderno 3 (XX), pp. 59 bis-60.

En el manuscrito: "1925"

* En el manuscrito la p. 6 bis no está completa; las páginas que siguen, desde la p. 7 hasta la p. 10 bis, quedaron en blanco. El texto se reanuda en la p. 11.

 

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