CARTA A DELIO GRAMSCI

[Fecha indeterminada; L.C. 892]

Caro Delio,

esta vez no me hablas de los elefantes como portadores de una posible civilización. Tienes elefantes de jabón, y en este sentido pueden llevar la civilización (o un aspecto de ella) al cuarto de baño: ¡pobres elefantes! Es verdad que me hablas de muchas otras cosas, de modo que tendría que entablar contigo toda una serie de polémicas. Pero no puedo, porque sufro mucho de dolores de cabeza y no puedo concentrarme ni siquiera en cosas de poca importancia. Yo creo que tu madre y Genia y todos los demás de casa estarán siempre en discusión contigo sobre todos los temas de lo que puede saberse y hacerse. Muy bien. Pero ¿qué cosas te interesan más? Una vez me dijiste que te interesaba la historia, pero luego no conseguiste seguir con el asunto y te desviaste hacia los elefantes; ahora me parece que te interesan los monos como progenitores de los hombres. Pero también en este punto me parece justo decirte que te gusta más la fantasía que la historia, y que sería más oportuno estudiar la historia real, la que se puede escribir sobre la base de documentos precisos y concretos. El fantasear sobre las hipótesis científicas era propio de los hombres de hace cincuenta años, que vivían en condiciones muy difíciles de lucha ideológica. Hoy muchas de esas cuestiones se han sumido en la nada, porque la vida ha superado al protagonista y al antagonista y ha producido el constructor. Sin embargo, es difícil liberarse de las cosas muertas; pero tú dales una patada y estudia sólo las cosas concretas.

Te abrazo,

Papá.

 

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