CARTA A JULIA SCHUCHT

[Roma, 1936; L.C. 875]

Cara Giulia,

tal vez tuviera que contestarte a ti, en vez de a Delio, para explicar lo que entiendo por "fantasía", pues tu carta está escrita con sorprendente falta de lo que yo llamaría "fantasía concreta", mientras que, en cambió, tiene muchos elementos de lo que llamaría "fantasía abstracta", aparte de otros elementos que, a decir verdad, no llegó a entender. Pero al escribirte temo siempre caer en la pedantería concreta y abstracta, lo que quiere decir que tengo siempre la impresión de que no conseguimos ya entendernos el uno al otro, con la consecuencia de que no se sabe por dónde empezar, y se termina por no escribir. Quiero darte algún ejemplo:

1) No he escrito sobre Giuliano "sólo" por la insistencia de Tania. He tenido con Tania una discusión acerca del tipo de escuela al que va el niño, y Tania era muy... pesimista. Yo no lo era en cuanto a las condiciones intelectuales de Giuliano, pero el hecho mismo de que se pudiera provocar una discusión así me amargaba, porque habría esperado una explicación tuya (sin necesidad de pedírtela). También me molestaba o me amargaba pedirte explicaciones al respecto, porque el escribir sobre estas cosas se me presentaba como un ejemplo concreto de mi condición general: en realidad, no sé casi nada de los niños, de su desarrollo intelectual, de su vida concreta. A ello se añade que a cada instante vuelvo a vivir todo el pasado, y mientras discutía con Tania estaba recordando lo poco que he sabido siempre de Giuliano, tan poco que sólo por una traducción de una carta tuya a Tania supe en 1928 que Giuliano... hablaba, mientras que Tania me había escrito un año antes que sabía que Giuliano era tardo en hablar. Tú tienes siempre los niños ante ti, los observas en su desarrollo y te llama la atención todo lo original que pueda haber en ellos. Para mí las cosas son muy diferentes; lo que a ti te parece notable puede parecerme a mí insignificante, porque me falta la noción de lo más sustancialmente vital y expresivo en un ser que se está desarrollando.

2) Tampoco es exacto que yo haya dicho que Delio no es concreto, por la sencilla razón de que no sé lo que es Delio. Estoy incluso convencido de que Delio, como todos los chicos de su edad, será muy "concreto", según dices tú, en la vida real. Eso no significa que las lecturas y la orientación escolar que le haya dado algún maestro no le induzcan en algunos casos a fantasear, de un modo que a mí me parece equivocado, sobre hipótesis seudo-científicas; me parece equivocado y dignó de rectificación porque creó que hay que llevar siempre a los escolares por una vía que permita el desarrollo de una cultura sólida y realista, depurada de todo elemento de ideologías rancias y estúpidas, y que permita la formación de una generación que sepa construir su vida y la vida colectiva de un modo sobrio, con el máximo de economía en los esfuerzos y el máximo de rendimiento. Como es natural, me puedo haber equivocado por falta de información; pero, vuelvo al principio, la falta de información sobre Delio es una de las condiciones de mis relaciones con él. He intentado conseguir esas informaciones de él mismo, tratándole como a una persona ya hecha, y no creó haberme equivocado en eso: creo que a un chico le gusta más ser tratado como una personalidad hecha que como un eterno juguete para los mayores, y que ello le beneficia más desde todos los puntos de vista.

Tania querría que cada vez yo te escribiera un tratado para inducirte a escribir más y con mayor precisión. Yo creo que es inútil y muy molesto. Algunas cosas se hacen espontáneamente o no se hacen o no sirven para nada. Sólo quiero explicarte lo que entiendo, más o menos, por fantasía concreta: la capacidad de revivir la vida de los demás, tal como realmente es, determinada, con sus necesidades, sus exigencias, etc., no para representarla artísticamente, sino para comprenderla y entrar en contacto íntimo: incluso para no dañar. Las cosas y las situaciones son ya de por sí lo suficientemente crueles sin necesidad de que se añada más a esa crueldad de ellas. No hay que pensar tampoco que los demás sean insensibles, o descuidados, o que se olviden, o qué sé yo. Me cuesta mucho esfuerzo escribirte estas cosas, porque también de ti sé poco, y siempre temo perjudicarte; pero creo al menos haber conocido tu sensibilidad, y creo que la he asimilado casi como un instinto de mis relaciones contigo. Lo que no quiere decir que no pueda haberte hecho daño sin querer. Pero no quiero caer en patetismos.

Te abrazo,

Antonio.

 

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