CARTA A JULIA SCHUCHT

[Roma, verano de 1936; L.C. 863-864]

Cara Giulia,

no sé cómo habrás entendido mi expresión "terminar un ciclo de la vida", pero me parece que no la has entendido con exactitud y que has dado a la expresión una significación demasiado trágica que yo, a mi vez, tampoco comprendo exactamente. Además, no tienes razón cuando dices que "ni la enfermedad ni otros hechos pueden dividir una vida humana en varios ciclos". Esto, por decirlo pedantemente, es evolucionismo vulgar y, bajo su apariencia de racional optimismo, es una forma de fatalismo quietista. Lo que entiendo cuando pienso que un retiro en Cerdeña (del que siento que sería o podría serme útil para la salud) significaría el comienzo de un nuevo ciclo de mi vida es expresión de un análisis bien ponderado, en las condiciones dadas, de mi posición, que sería de aislamiento completo, de degradación intelectual más acentuada que la actual, de anulación o casi anulación de algunas formas de expectativa que en estos años, aunque me han atormentado, me han dado también algo de contenido que vivir. Pero no creo que pueda escribir de este tema de un modo que te comunique un sentido profundo. Por lo demás, y esto me parece por ahora lo más importante, no has de creer que esos sentimientos míos expresen desánimo ni ningún pesimismo al que llamaré "histórico". Siempre he pensado que mi destino individual era subordinado; eso no quiere decir que no me preocupe también mi suerte individual, como la de cualquier otro individuo, ni que no me "deba" preocupar. Bastante preocupa mi suerte a la "otra parte", demasiado para que yo pueda desinteresarme de ella, ¿no te parece? Pero me siento débil físicamente, y la resistencia que tendría que desarrollar me parece demasiado grande. Tú dices que discutiremos de ello, y yo pienso que cuando te decidas a venir es posible que te resulte muy difícil, mucho más difícil de lo que lo habría sido hace algunos meses, aunque tú te encuentres más fuerte físicamente, como es seguro y como se aprecia también hoy en tu carta.

Ya ves lo cargante que soy: ahora que tú dices que puedes venir con una sensación de seguridad mayor, soy yo el que te planteo dificultades.

Me alegra mucho que los relojitos para los chicos te hayan gustado. ¿Me escribirás en su momento lo que sientan Delio y Giuliano? Tienes razón por lo que hace al... 31; es vergonzoso por mi parte..., pero tengo alguna disculpa. Querría escribirte mucho acerca de la enfermedad de Delio, sobre Julik, pero algunos temas que se refieren a nuestro afecto por los hijos me resultan de una dificultad espantosa, porque al intentar escribir me debilitan y me turban. Cara, no estoy satisfecho de esta carta mía (ni tampoco de las anteriores), pero no quiero volverla a escribir. Espero que seas muy fuerte, también para mí.

Te abrazo,

Antonio.

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