CARTA A DELIO GRAMSCI

[Roma, verano de 1936; L.C. 858-859]

Caro Delio,

he sabido por mamma Iulka que mi última carta (¿o acaso también otras?) te ha disgustado un poco. ¿Por qué no me has dicho nada? Cuando haya en mis cartas algo que te disguste, es bueno que me lo digas y me expliques tus razones. Yo te quiero mucho y no quiero causarte ningún dolor: estoy muy lejos y no puedo acariciarte, ni ayudarte como querría a resolver las cuestiones que te nazcan en el cerebro. Tienes que repetirme la pregunta que me dirigiste una vez respecto de Chéjov, y a la que yo no he contestado: no me acuerdo en absoluto. Si tú sostenías que Chéjov es un escritor social, tenías razón, pero es una razón que no tiene que enorgullecerte, porque ya Aristóteles había dicho que todos los hombres son animales sociales. Supongo que tú querías decir algo más, a saber, que Chéjov expresaba una determinada situación social, expresaba algunos aspectos de la vida de su tiempo, y los expresaba de tal modo que se le tiene que considerar como escritor "progresivo". Eso creo yo. A su modo, en las formas dadas por su cultura, Chéjov ha contribuido a liquidar las clases medias, los intelectuales, los pequeños burgueses, como portadores de la historia rusa y de su porvenir: en la vida real, ellos creían ser los protagonistas de asombrosas innovaciones milagrosas, y Chéjov les ha mostrado cómo eran, mezquinos, globos hinchados con gases pútridos, fuentes de comicidad y de ridículo. ¿Qué pensabas tú? Escríbemelo. Es claro que no se puede decir de Chéjov todo eso en pocas palabras. Me dices que el periódico de los pioneros dedicaba antes mucho espacio a Tolstoi y poco o casi nada a Gorki. Ahora que ha muerto Gorki y que se siente el dolor de su pérdida, eso puede parecer una injusticia. Pero hay que juzgar con espíritu crítico en cada momento, y no hay que olvidar que Tolstoi ha sido un escritor "mundial", uno de los pocos escritores de cualquier país que llegan a la mayor perfección en el arte, y que ha suscitado y suscita torrentes de emoción en todo el mundo, incluso en traducciones pésimas y en hombres y mujeres embrutecidos por el cansancio y que no tienen cultura elemental: Tolstoi ha sido verdaderamente un portador de civilización y de belleza, y nadie le ha igualado todavía en el mundo contemporáneo: para encontrarle compañía hay que pensar en Homero, Esquilo, Dante, Shakespeare, Goethe, Cervantes y muy pocos más. Me alegro por tu carta, y aún me alegro más de que te encuentres mejor, de que te subas a las tapias para ver el eclipse, de que vayas a bañarte y de los paseos por el bosque, y también de que vayas a aprender italiano. También ponerse fuerte es hacer algo. Caro, te abrazo fuertemente,

Papá [168 bis].

168 En estas y las cartas siguientes, en caracteres cirílicos, en el original.

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