Puntos de meditación acerca de la economía. Plantear el problema de si puede existir una ciencia económica y en qué sentido. Puede ocurrir que la ciencia económica sea una ciencia sui generis, aún más: la única en su especie. Se puede estudiar en cuántos sentidos se utiliza la palabra ciencia en las varias corrientes filosóficas, y si alguno de estos sentidos se puede aplicar a las investigaciones económicas.

A mí me parece que la ciencia económica es sustantiva, o sea, es una ciencia única, porque no se puede negar que es ciencia, y no sólo en el sentido "metodológico", esto es, no sólo en el sentido de que sus procedimientos son científicos y rigurosos. Me parece también que no puede acercarse demasiado la economía a la matemática, aunque de todas las ciencias la matemática es tal vez la más próxima a la economía. De todos modos, la economía no puede considerarse como una ciencia natural (cualquiera que sea el modo de concebir la naturaleza y el mundo externo, subjetivista u objetivista), ni una ciencia "histórica" en el sentido corriente de la palabra, etc. Uno de los prejuicios contra los cuales tal vez sea necesario luchar todavía es que, para ser una "ciencia", una investigación tenga que agruparse con otras investigaciones dentro de un tipo, y que ese "tipo" es la "ciencia". Puede, por el contrario, ocurrir que la agrupación sea imposible; o aún más: que una investigación sea "ciencia" en un determinado período histórico y no en otro; en efecto, otro prejuicio piensa que si una investigación es "ciencia" habría podido serlo siempre y siempre lo será. (No lo fue porque faltaron "científicos", no la materia de la ciencia.)

Hay que examinar esos elementos críticos por lo que hace a la economía: ha habido un período en el cual no podía haber "ciencia" no sólo porque faltaran los científicos, sino porque faltaban ciertos presupuestos que crean esa "regularidad" o "automatismo" cuyo estudio da precisamente origen a la investigación científica. Pero la regularidad o el automatismo pueden ser de tipos diversos en tiempos diversos, y eso creará tipos diversos de "ciencia". No hay que creer que, por haber existido siempre una "vida económica", tenga que haber existido siempre la posibilidad de una "ciencia económica", del mismo modo que por haber existido siempre un movimiento de los astros ha existido siempre la "posibilidad" de una astronomía, aunque los astrónomos se llamaran astrólogos, etc. El elemento "perturbador" en la economía es la voluntad humana, voluntad colectiva de varia actitud según las condiciones generales en que vivían los hombres, esto es, variamente "conspirativa" y organizada.

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En la Riforma Sociale de marzo-abril de 1933 hay una reseña firmada con tres asteriscos de An essay on the nature and significance of economic science, por Líonel Robbins, profesor de Economía en la Universidad de Londres *. También el autor de la reseña se plantea la pregunta "¿Qué es la ciencia económica?" Y rectifica en parte y en parte acepta o completa los conceptos expuestos por Robbins.

* London, Macmillan and Co., 1932, págs. XII, 141.

Parece que el libro corresponde a la exigencia presentada por Croce en sus ensayos de antes de 1900 de la necesidad de anteponer a los tratados de economía un prólogo teórico en el que se expongan los conceptos y los métodos propios de la economía misma; pero la correspondencia debe buscarse con discreción: no parece que Robbins tenga el rigor filosófico que pedía Croce, sino que parece más bien un "empírico" y un lógico formal. El libro puede ser interesante, como ensayo más reciente en esta línea de investigaciones, debida a la insatisfacción que a menudo se nota en los economistas a propósito de las definiciones de su ciencia y de los límites que se le suelen poner. También para Robbins la "economía" acaba por tener una significación "amplísima y muy genérica", que coincide mal con los problemas concretos que los economistas estudian realmente, y que coincide más bien con lo que Croce llama una "categoría del espíritu", el "momento práctico" o económico, o sea, la relación racional del medio al fin. Robbins "examina cuáles son las condiciones que caracterizan la actividad humana estudiada por los economistas, y llega a concluir que son: 1) la diversidad de los fines; 2) la insuficiencia de los medios; 3) la posibilidad de usos alternativos. A consecuencia de ello define la economía como la ciencia que estudia el modo de comportarse de los hombres como relación entre los fines y medios escasos que tienen usos alternativos".

Parece que Robbins quiere liberar la economía del llamado principio "hedonístico" y separar claramente la economía de la sicología, "rechazando los últimos residuos de la vieja asociación del utilitarismo con la economía" (lo cual significa probablemente que Robbins ha elaborado un nuevo concepto de utilidad distinto y más amplio que el tradicional). Aparte de toda apreciación sobre la sustancia misma del asunto, hay que subrayar que los economistas modernos dedican atentos estudios al continuo perfeccionamiento de los instrumentos lógicos de su ciencia, hasta el punto de que puede decirse que una gran parte del prestigio de que gozan los economistas se debe a su rigor formal, a la exactitud de la expresión, etc. No se tiene la misma tendencia en la economía crítica, la cual utiliza demasiado a menudo expresiones estereotipadas y se expresa con un tono de superioridad al que no corresponde el valor de la exposición: da la impresión de una arrogancia tediosa y nada más, y por eso parece útil subrayar este aspecto de los estudios económicos y de la literatura económica *.

* En la Riforma Sociale las publicaciones del tipo de éstas de Robbins se reseñan o indican siempre, y no será difícil tener una bibliografía de ellas.

Hay que estudiar si el planteamiento que Robbins da al problema económico no es, en general, una demolición de la teoría marginalista, aunque parece que dice que es posible construir sobre el análisis marginalista "la teoría económica general de un modo perfectamente unitario" (o sea, abandonando plenamente el dualismo todavía sostenido por Marshall en los criterios de explicación del valor, esto es, el doble juego de la utilidad marginal y del coste de producción). En realidad, si las valoraciones individuales son la única fuente de explicación de los fenómenos económicos, ¿qué significa que el campo de la economía ha sido separado del de la sicología y el utilitarismo? Por lo que hace a la necesidad de una introducción metódico-filosófica a los tratados de economía, recordar el ejemplo del prólogo al primer volumen de la Economía crítica y el volumen de Crítica de la Economía política: los dos son acaso demasiado breves y descarnados, pero se acepta el principio; por lo demás, en el cuerpo de los volúmenes se encuentran muchas indicaciones metódicas filosóficas. (C. XXXIII; I.M.S. 261-263; son dos apuntes.)

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