Filosofía "creadora". ¿Qué es la filosofía? ¿Una actividad puramente receptiva, o a lo más ordenadora, o bien una actividad absolutamente creadora? Hay que definir qué se entiende por "receptivo", "ordenador", "creador". "Receptivo" implica la certeza de un mundo externo absolutamente inmutable, que existe "en general", objetivamente en el sentido vulgar del término. "Ordenador" se acerca a "receptivo": aunque implica una actividad del pensamiento, esta actividad es limitada y estrecha. Pero ¿qué quiere decir "creador"? ¿Significará que el mundo externo es creación del pensamiento? Pero ¿del pensamiento de quién? Se puede caer en el solipsismo, y de hecho toda forma de idealismo cae en el solipsismo, necesariamente. Para evitar el solipsismo y, al mismo tiempo, las concepciones mecanicistas implícitas en la concepción del pensamiento como actividad receptiva y ordenadora, hay que plantear la cuestión "historicísticamente", y, del mismo modo, poner en la base de la filosofía la "voluntad" (en último análisis, la actividad práctica o política), pero una voluntad racional, no arbitraria, que se realice en cuanto corresponde a necesidades objetivas históricas, o sea, en cuanto esa voluntad es la historia universal misma en el momento de su actuación progresiva; si esta voluntad está inicialmente representada por un solo individuo, su racionalidad queda documentada por el hecho de que sea acogida por el gran número, y acogida permanentemente, o sea, convirtiéndose en una cultura, en un "buen sentido", en una concepción del mundo con una ética acorde con su estructura. Hasta la filosofía clásica alemana, la filosofía se ha concebido como conocimiento de un mecanismo que funciona objetivamente, fuera del hombre. La filosofía clásica alemana introdujo el concepto de "creatividad" del pensamiento, pero en un sentido especulativo e idealista. Parece que sólo la filosofía de la práctica ha conseguido que el pensamiento dé un paso adelante, sobre la base de la filosofía clásica alemana, evitando toda tendencia al solipsismo, historizando el pensamiento en cuanto lo toma como concepción del mundo, como "buen sentido" difundido por el gran número (y esa difusión no sería imaginable sin racionalidad o historicidad), y difundido de tal manera que se convierta en norma activa de conducta. Creador tiene, pues, que entenderse en el sentido "relativo" del pensamiento que modifica el modo de sentir del mayor número y, por tanto, la realidad misma, la cual no puede pensarse sin ese mayor número. Creador también en el sentido de que enseña que no existe una "realidad" por sí, en sí y para sí, sino en relación histórica con los hombres que la modifican, etc. (C. XXXIII; I.M.S. 22-23.)

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