CARTA A TATIANA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, 29-VIII-1932; L.C. 665-666]

Carissima Tania,

he recibido tu carta del 24 con la carta de Giulia. He estado pensando mucho en lo que me dices acerca de la posibilidad de un reconocimiento completo por algún médico de confianza. Me parece que tus consideraciones son acertadas en general, y que el proyecto debe tomarse en serio. He aquí mi punto de vista: He llegado a una situación tal que mi capacidad de resistencia está a punto de hundirse completamente, y no sé con qué consecuencias. Estos días me siento peor que nunca; hace más de ocho días que no duermo más de tres cuartos de hora por la noche, y hay noches en las que no consigo dormir nada. Es verdad que el insomnio forzado no determina por sí mismo ninguna enfermedad específica, pero las agrava tanto y las acompaña con tales malestares concomitantes que el conjunto de la existencia se hace insoportable y cualquier salida, hasta la más peligrosa y accidentada, resulta preferible a la continuación del actual estado. Pero, de todos modos, antes de entrar en el camino que tú propones quiero hacer un nuevo intento cerca del señor director de la cárcel y, de ser necesario, cerca del señor juez de vigilancia, para ver si es posible conseguir que se eliminen las condiciones que determinan la situación actual. La cosa no es en modo alguno imposible, y lo preferiría para evitar los gastos considerables que supondrá la visita de un médico de confianza. Por otra parte, tampoco ese médico podría sino llegar a la conclusión de que mis condiciones desastrosas se deben en tanta parte a la falta de sueño que la cuestión se presentaría de ese modo, y desde ese punto de vista habría que resolverla, inicialmente por lo menos. Se trata, en la peor de las hipótesis, de retrasar la realización de tu propuesta hasta el mes de septiembre. A fines de septiembre tendré que llegar por fuerza a una conclusión, si no quiero volverme loco o entrar en una fase que ni yo mismo consigo imaginar, de agotado que estoy. Créeme que no puedo más, y que me aterra el hecho de estar perdiendo el control de los impulsos y de los instintos elementales del temperamento. Por eso hay que tener en cuenta tu proyecto: tú puedes perfeccionarlo, resolviendo los detalles y hasta dando los pasos necesarios para ver cuánto se gastará y quién puede ser el médico elegido, porque creo que en la instancia en la que se pida la autorización de la visita habrá que indicar su nombre con toda la filiación. Carissima, te abrazo tiernamente,

Antonio.

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