"Oleada de materialismo" y "crisis de autoridad". El aspecto de la crisis moderna lamentado como "oleada de materialismo" está relacionado con lo que suele llamarse "crisis de autoridad". Si la clase dominante ha perdido el consentimiento, o sea, ya no es "dirigente", sino sólo "dominante", detentadora de la mera fuerza coactiva, ello significa que las grandes masas se han desprendido de las ideologías tradicionales, no creen ya en aquello en lo cual antes creían, etc. La crisis consiste precisamente en que muere lo viejo sin que pueda nacer lo nuevo, y en ese interregno ocurren los más diversos fenómenos morbosos. En este capítulo hay que situar algunas observaciones sobre la llamada "cuestión de los jóvenes", determinada por la "crisis de autoridad" de las viejas generaciones dirigentes y por el impedimento mecánico opuesto a quienes podrían dirigir para que no realicen su misión.

El problema es éste: ¿puede "curarse" con el puro ejercicio de la fuerza, que impide el triunfo de nuevas ideologías, una ruptura entre las masas populares y las ideologías dominantes tan grave como la que ha ocurrido en la posguerra? El intermedio, la crisis cuya solución históricamente normal se impide de este modo, ¿se resolverá necesariamente en favor de una restauración de lo viejo? Dado el carácter de las ideologías, eso puede excluirse, aunque no de un modo absoluto. Por de pronto, la represión física producirá a la larga un difuso escepticismo, y nacerá una nueva "combinación", en la cual, por ejemplo, el catolicismo se hará todavía más jesuitismo mezquino, etc.

También de eso puede inferirse que se están formando las condiciones más favorables para una expansión inaudita del materialismo histórico. La misma pobreza inicial que inevitablemente tiene el materialismo histórico como teoría difusa de masas lo hará más expansivo. La muerte de las viejas ideologías se verifica como escepticismo respecto de todas las teorías y las fórmulas generales, con aplicación al hecho puramente económico (beneficio, etc.) y a la política no sólo realista de hecho (como lo es siempre), sino incluso cínica en sus manifestaciones inmediatas (recordar la historia del Preludio al Macchiavelli [120 De Benito Mussolini.], escrito quizá bajo la influencia del profesor Rensi, que, en cierta época, por el 21 o el 22, exaltó la esclavitud como medio moderno de política económica).

Pero esa reducción a la economía y a la política significa precisamente reducción de las superestructuras más elevadas a las más próximas a la estructura, o sea, posibilidad y necesidad de formar una nueva cultura. (C. XX; PP 37-38.)

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