Algunas causas de error. Un gobierno, un hombre político o un grupo social aplica una disposición política o económica. Demasiado frecuentemente se infiere de ello una conclusión general de interpretación de la realidad presente y previsión del desarrollo de esa realidad. No se tiene suficientemente en cuenta que la disposición aplicada, la iniciativa promovida, etc., puede deberse a un error de cálculo y puede, por tanto, no representar ninguna "concreta actividad histórica". En la vida histórica, igual que en la biológica, hay abortos, además de nacimientos viables. Historia y política van estrechamente unidas; incluso son la misma cosa, pero de todos modos hay que distinguir entre la apreciación de los hechos históricos y la de los hechos y los actos políticos. En la apreciación de la historia, a causa de la amplia perspectiva hacia el pasado y por el hecho de que los mismos resultados de las iniciativas son un documento de la vitalidad histórica, se cometen menos errores que en la apreciación de los hechos y los actos políticos en curso. Por eso el gran político tiene que ser "cultísimo", tiene que "conocer" el máximo de elementos de la vida actual; conocerlos no "librescamente", como "erudición", sino de una forma "viva", como sustancia concreta de "intuición" política (pero para que se hagan en él sustancia concreta de "intuición" tendrá que aprenderlos también "librescamente"). (C. XX; M. 161.)

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