Orígenes de la literatura y de la poesía vulgares. Ver los estudios de Ezio Levi sobre Uguccione da Lodi e i primordi della poesia italiana y otros estudios posteriores (1921) sobre los antiguos poetas lombardos, con la edición de las rimas, comentarios y breves biografías. Levi sostiene que se trata de un "fenómeno literario", "acompañado por un movimiento de ideas", que representa "la primera afirmación de la nueva conciencia italiana, contrapuesta a la Edad Medieval perezosa y soñolienta"*

* Cfr. S. BATTAGLIA, "Gli studi sul nostro Duecento letterario", Leonardo, de febrero de 1927.

La tesis de Levi es interesante y merece profundización. Como tesis de historia de la cultura, naturalmente, y no de historia del arte, Battaglia escribe que "Levi confunde esa modesta producción rimada, que conserva los caracteres y las actitudes de evidente naturaleza popular, con un fenómeno literario", y es posible que Levi, como a menudo ocurre en esos casos, exagere la importancia artística de esos escritores, pero ¿qué significa eso? ¿Y qué significa la "naturaleza popular" contrapuesta a la "literatura"? ¿No es natural que, cuando surge una nueva civilización, ésta tome formas "populares" y primitivas, que sus portadores sean hombres "modestos"? ¿Y no es ello aún más natural en tiempos en que la cultura y la literatura eran monopolio de castas cerradas? Además, ¿existían grandes artistas y literatos en la capa culta en tiempos de Uguccione da Lodi, etc.? El problema planteado por Levi es interesante porque sus investigaciones tienden a mostrar que los primeros elementos del Renacimiento no fueron de origen cortesano y escolástico, sino de origen popular, expresión de un movimiento general cultural religioso (patavino) de rebelión contra las instituciones medievales, la Iglesia y el Imperio. La estatura poética de esos escritores lombardos no será muy alta, pero eso no disminuye su importancia histórico-cultural.

Otro prejuicio de Battaglia y de Levi es el de buscar en el siglo XIII el origen de una "nueva civilización italiana"; una búsqueda de ese tipo es puramente retórica y está al servicio de intereses prácticos modernos. La nueva civilización no es "nacional", sino de clase, y tomará formas "municipales" y locales no unitarias, ni "políticamente" ni siquiera "culturalmente". Nace, pues, "dialectal", y tendrá que esperar hasta el florecimiento máximo del siglo XIV toscano para unificarse lingüísticamente en alguna medida. La unidad cultural no era un dato de existencia previa, sino que, por el contrario, existía ya una "universalidad europeo-católico-cultural", y la nueva civilización reacciona contra ese universalismo, cuya base era Italia, con los dialectos locales y con la puesta en primer término de los intereses prácticos de los grupos burgueses municipales. Nos encontramos, pues, en un período de descomposición y disgregación del mundo cultural existente, en cuanto las fuerzas nuevas no se insertan en ese mundo, sino que reaccionan contra él, aunque sea inconscientemente, y representan elementos embrionales de una nueva cultura (C. VIII; R. 28-29) *.

* Se hace necesario el estudio de las herejías medievales (Toco, Volpe, etc.). El estudio de BATTAGLIA, "Gli studi sul nostro Duecento letterario", Leonardo, enero-febrero-marzo de 1927, es útil por las referencias bibliográficas, etc.

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Se confunden dos momentos de la historia: 1) la ruptura con la civilización medieval, cuyo documento más importante fue la aparición de las lenguas vulgares; 2) la elaboración de un "vulgar ilustre", o sea, el hecho de que se llegó a una cierta centralización de los grupos intelectuales, o, por mejor decir, de los literatos de profesión. En realidad, los dos momentos, pese a estar interrelacionados, no se funden completamente.

Las lenguas vulgares empiezan a aparecer por razones religiosas (juramentos militares, testimonios de carácter jurídico para fijar derechos de propiedad, prestados por campesinos que no sabían latín), fragmentariamente, casualmente. El que se lleguen a escribir en vulgar obras literarias, cualquiera que sea su valor, es un hecho nuevo, es el hecho en realidad importante. Y el que entre los lenguajes vulgares haya uno, el toscano, que consiga una hegemonía, es otro hecho más, cuya dimensión, sin embargo, hay que limitar: pues no le acompaña una hegemonía político-social, y por eso se mantiene en el plano de un hecho puramente literario. En cambio, ha de ponerse en un plano de gran importancia el hecho de que el vulgar escrito aparezca en sus primeras manifestaciones en Lombardía, porque es muy importante el que esté relacionado con los fenómenos de agitación religiosa (patavinismo).

En realidad, la burguesía naciente impone sus propios dialectos, pero no consigue crear una lengua nacional; en la medida en que nace, ésta queda limitada al ámbito de los literatos, los cuales quedan absorbidos por las clases reaccionarias, por las cortes, y no son "literatos burgueses", sino cortesanos. La absorción no se produce sin contrastes. El humanismo muestra que el "latín" es muy fuerte. Se trata de un compromiso cultural, no de una revolución. (C. VIII; R. 29-30.)

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