El drama de Cavalcante [116]. ¿Cuál es la posición de Cavalcante, cuál es su tormento? Cavalcante ve el pasado y ve el porvenir, pero no ve el presente, una zona determinada del pasado y del porvenir en la que está incluida el presente. En el pasado Guido está vivo, en el porvenir Guido está muerto. Pero ¿y en el presente? ¿Está muerto o vivo? Ese es el tormento de Cavalcante, su obsesión, su único pensamiento dominante. Cuando habla, pregunta por su hijo, y cuando oye el "hubo", el verbo en pasado, insiste, y como tarda en llegar la respuesta, lo da por seguro: su hijo ha muerto; entonces desaparece en el área de fuego.

116 Divina Commedia, "Inferno", canto X. Gramsci interpreta el canto en polémica con la distinción crociana entre estructura y poesía.

¿Cómo representa Dante ese drama? Lo sugiere al lector, no lo representa; da al lector los elementos para que pueda reconstruir el drama, y esos elementos proceden de la estructura. Pero hay de todos modos una parte dramática, la cual precede a la dialéctica. Tres pinceladas: Cavalcante no se presenta erguido y viril, como Farinata, sino humilde, abatido, tal vez arrodillado, y pregunta, dubitativo, por su hijo. Dante responde, indiferente o casi indiferente, utilizando en pasado el verbo que se refiere a Guido. Cavalcante nota eso enseguida y gime desesperadamente. Duda, no está seguro; pide más explicaciones con tres preguntas que contienen una gradación de estados de ánimo: "¿Cómo dijiste: ‘hubo’? --¿No vive todavía? --La dulce luz, ¿no hiere sus ojos?" En la tercera pregunta se encuentra toda la ternura paterna de Cavalcante; la genérica "vida" humana se ve en condición concreta, en el goce de la luz, perdido por los condenados y por los muertos. Dante tarda en contestar, y entonces termina la duda de Cavalcante. Farinata, en cambio, no se inmuta. Guido es el marido de su hija, pero ese sentimiento no tiene en aquel instante ningún poder sobre él. Dante subraya esa fuerza de ánimo de Farinata. Cavalcante se derrumba, pero Farinata no cambia de aspecto, no mueve un dedo ni dobla el espinazo. Cavalcante cae de bruces, Farinata no tiene ni un gesto de abatimiento; Dante analiza negativamente a Farinata para sugerir los (tres) movimientos de Cavalcante, la descomposición del rostro, la caída de la cabeza, la curvatura de la espalda. Pero también en Farinata cambia algo. Su réplica no es tan altiva como su primera aparición. .

Dante no interroga a Farinata sólo por "instruirse", sino también porque le ha impresionado la desaparición de Cavalcante. Quiere que se le deshaga el nudo que le impidió contestar a Cavalcante; se siente culpable, para con éste. Así, pues, el trozo estructural no es sólo estructura, sino también poesía, elemento necesario del drama que se ha desarrollado. (C. XIII; L.V.N. 35-37.)

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