CARTA A JULIA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, 1-VI-1931; L. C. 440-441]

Carissima Giulia,

Tania me ha transmitido la "epístola" de Delio (utilizo la palabra más literaria) que contiene la declaración de su amor a las narraciones de Puschkin, especialmente las que se refieren a la vida juvenil. Me ha gustado mucho y querría saber si Delio ha pensado esa expresión espontáneamente o se trata de una reminiscencia literaria. Veo también con cierta sorpresa que ya no te asustan las tendencias literarias de Delio; me parece que en otro tiempo estabas convencida de que sus tendencias eran más de... ingeniero que de poeta, mientras que ahora prevés que leerá a Dante hasta con amor. Espero que eso no ocurra nunca, aun sintiéndome muy satisfecho de que a Delio le guste Puschkin y todo lo que se refiere a la vida creadora que abre sus primeras formas. Por lo demás, ¿quién lee a Dante con amor? Los profesores acartonados, que se fabrican la religión de cualquier poeta o escritor y celebran sus raros ritos filológicos. Yo creo que una persona inteligente y moderna ha de leer los clásicos en general con cierta "distancia", o sea, sólo por sus valores estéticos, mientras que el "amor" implica adhesión al contenido ideológico de la poesía; se ama al poeta "de uno" y se "admira" al artista "en general". La admiración estética puede ir junta con cierto desprecio "civil", como en el caso de Marx y Goethe. En suma, me alegro de que Delio guste las obras de fantasía y de que fantasee él mismo por su cuenta; no creo que eso le impida convertirse en un gran "ingeniero" constructor de rascacielos o de centrales eléctricas, sino al contrario. Puedes preguntar a Delio de mi parte qué narraciones de Puschkin le gustan más; yo en realidad no conozco más que dos: El gallito de oro y El pescador. Luego conozco la historia de la "jofaina", la almohada que salta como una rana, la sábana que vuela, la vela que va a esconderse a saltos debajo de la estufa, etc., pero no es de Puschkin. ¿Te acuerdas de ella? ¿Sabes que todavía recuerdo de memoria decenas de versos? Querría contar a Delio un cuento de mi tierra que me parece interesante. Te lo resumo y tú se lo cuentas a él y a Giuliano. Un niño está durmiendo. Hay una jarrita de leche dispuesta para cuando se despierte. Un ratón se bebe la leche. El niño, al no encontrarla, grita, y su madre grita también. El ratón, desesperado, se da de cabezadas con la pared, pero luego se da cuenta de que eso no sirve para nada y corre a pedirle leche a la cabra. La cabra está dispuesta a darle leche si él le da hierba para comer. El ratón se va a ver al campo a pedirle hierba, y el campo árido quiere agua. El ratón se va a la fuente. Pero la fuente está destruida por la guerra y el agua se pierde: quiere que acuda el albañil a arreglarla. El ratón se va a ver al albañil; éste quiere piedras. El ratón se va a la montaña y entonces se desarrolla un diálogo sublime entre el ratón y la montaña, la cual ha sido desarbolada por los especuladores y muestra por todas partes sus huesos sin tierra. El ratón le cuenta toda la historia y promete que el niño, cuando sea mayor, volverá a plantar pinos, encinas, castaños, etc.

De este modo la montaña le da las piedras, etc., y el niño tiene tanta leche que se lava con ella. Crece, planta los árboles, y todo cambia; desaparecen los huesos de la montaña, cubiertos por un nuevo humus, la precipitación atmosférica vuelve a ser regular porque los árboles retienen los vapores e impiden a los torrentes que desnuden la llanura, etc. En suma, el ratón concibe una verdadera piatilietca [101]. Es un cuento característico de una tierra arruinada por la explotación especulativa de los bosques. Carissima Giulia, debes contarles este cuento y decirme luego las impresiones de los niños. Te abrazo con ternura,

Antonio.

101 Plan quinquenal. Gramsci tenía noticias del primer plan quinquenal soviético por un artículo del Economist que recibió en junio de 1931. Se lo envió Sraffa.

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