CARTA A TATIANA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, l-XII-1930; L.C. 383-386]

Carissima Tatiana,

he recibido el paquete de medicinas con las demás cosillas que me has mandado. Los calcetines gruesos me serán muy útiles, pero temo que los zapatos terminen también con ellos; en cualquier caso, con ellos no consumiré ya un par de calcetines cada semana. Creo que es inútil que me mandes más reconstituyentes del tipo "Benzofosfan", o calmantes como es último que me has enviado: estoy convencido de que no me aprovechan nada. Te escribiré yo cuando necesite algo, y tú podrás mandármelo.

Carlo no me ha escrito todavía desde su viaje a Turi, y no sé por qué, aunque me lo imagino. Por ahora no necesito dinero: tengo 870 liras, las cuales me bastarán para varios meses. Desde hace unos meses no está permitido recibir cigarrillos, pero se puede recibir tabaco. Había recordado a Carlo que cuando estaba en la cárcel de Roma recibí de él o de ti un paquete de tabaco turco muy bueno, en el sentido de que se parecía as tabaco italiano del tipo "Macedonia" que se hacía antes, cuando todavía no lo mezclaban con tabacos americanos; recuerdo que costaba 4,20 el paquete, y ahora no debe costar mucho más, porque el aumento de los tabacos de importación ha sido muy ligero. Si quieres ocuparte tú de esto podrías mirar si lo encuentras; mándamelo, pero poco, para que en caso de error la pérdida no sea importante; yo sólo puedo fumar tabaco ligero del tipo "Macedonia".

Me alegraría de que consiguieras encontrar en alguna librería de Roma el número de octubre de la revista La Nuova Italia, dirigida por el profesor Luigi Russo, y de que pudieras mandárselo a Giulia. Contiene una carta en la que se habla de la polémica ocurrida en el Congreso Internacional de Filosofía, recientemente celebrado en Oxford, entre Benedetto Croce y Lunacharski a propósito de la cuestión de si existe o puede existir una doctrina estética des materialismo histórico. La carta el tal vez de Croce mismo, o, por lo menos, de algún discípulo suyo, y es curiosa.

Parece que Croce contestó a una disertación de Lunacharski adoptando un tono paternal, a la vez protector y de comicidad bromista, con gran diversión del Congreso. Por la carta resulta que Lunacharski ignoraba que Croce se ha ocupado mucho del materialismo histórico, que ha escrito mucho sobre él y que, en cualquier caso, es un erudito en esta materia; la cola me sorprende porque las obras de Croce están traducidas al ruso y Lunacharski, además, sabe el italiano muy correctamente.

Por esa carta se ve que la posición de Croce respecto del materialismo histórico ha cambiado completamente de la que tenía hasta hace unos años. Ahora Croce sostiene, ni más ni menos, que el materialismo histórico es una vuelta a la vieja teología... medieval, a la filosofía prekantiana y precarteliana. Cosa estupenda, suficiente para hacer pensar que también él, pele a su olímpica serenidad, esté empezando a dormitar demasiado frecuentemente, más que Homero. No sé si va a escribir algún trabajo especial sobre este tema. Sería muy interesante y creo que no sería difícil contestarle tomando de sus mismas obras los argumentos necesarios y suficientes. Yo creo que Croce debe de haber recurrido a alguna mezquindad polémica muy transparente, y que su juicio, más que histórico-filosófico, es llanamente un acto de voluntad, o sea, tiene una finalidad práctica. Tal vez pueda probarle que muchos supuestos teorizadores del materialismo histórico han caído en una posición filosófica análoga a la del teologismo medieval y han hecho de la "estructura económica" una especie de "dios desconocido"; pero ¿qué querría decir eso, aunque así fuera? Sería como juzgar la religión del papa y de los jesuitas hablando de las supersticiones de los campesinos de la región de Bérgamo. La posición de Croce respecto del materialismo histórico me parece análoga a la de los hombres del Renacimiento respecto de la Reforma luterana; "donde entra Lutero desaparece la cultura", decía Erasmo, y, sin embargo, los historiadores y el mismo Croce reconocen hoy que Lutero y la Reforma han sido el arranque de toda la filosofía y de toda la cultura moderna, incluida la filosofía de Croce. El hombre del Renacimiento no comprendía que un gran movimiento de renovación moral e intelectual, en cuanto se encarnaba en las amplias masas populares, como ocurrió con el luteranismo, iba a tomar inmediatamente formas groseras y hasta supersticiosas, y que eso era inevitable por el hecho mismo de que el protagonista, el abanderado de la Reforma, era el pueblo alemán, y no una pequeña aristocracia de grandes intelectuales. Si Giulia pudiera, debería informarse de si la polémica Croce-Lunacharski provocará manifestaciones intelectuales de alguna importancia. Como recordarás, hace algún tiempo mandé una instancia al jefe del Gobierno para poder leer determinados libros que me habían sido confiscados y, además de ésos, otros dos que aún no tenía y cuya compra quería que me autorizaran, a saber: Fülop Müller, Il volto del bolscevismo, con prólogo de Curzio Malaparte, casa editorial Bompiani, Milán, y León Trotski, La mia vita, editorial Mondadori, Milán (no estoy seguro de que el título del libro de Trotski sea exactamente ése). Me ha llegado resolución favorable a la instancia, y por eso te ruego que escribas a la librería para que me los manden. Querría tener también estos otros libros: 1) Benedetto Croce, Eternità e storicità della filosofia, Biblioteca-Editorial Rieti. -2) Henri de Man, La gioia nel lavoro, Editorial Laterza, Bari.-3) Biagio Riguzzi, Sindicalismo e riformismo nel Parmense. Editorial Laterza, Bari. A propósito de la instancia al jefe del Gobierno puede valer la pena que adviertas a Carlo de que no presente más solicitudes en el caso de que tuviera esa intención; me parece que las cosas han ido bastante bien.

Carissima, tengo que entregar la carta. Te abrazo tiernamente,

Antonio.

La tachadura de las líneas --últimas de la página anterior y primera de ésta-- la he hecho yo mismo. Si escribes a Carlo dile que siento que no me escriba desde hace tanto tiempo y que no me mande noticias de la salud de mamá.

Te felicito admirativamente por los calcetines gruesos: has hecho un trabajo espléndido que te habrá cansado bastante, porque la tela es gruesa y habrá sido difícil coser. Te lo agradezco de corazón,

Antonio.

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