CARTA A TATIANA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, 17-XI-1930; L.C. 378-380]

Carissima Tania,

he recibido la tarjeta del 10 de noviembre y la carta del 13. Intentaré contestar ordenadamente a tus preguntas: 1) Por ahora no tienes que mandarme libros. Guarda los que tienes y espera a que te diga que me los mandes. Primero quiero quitar de en medio todas las revistas que he ido acumulando durante cuatro años, y antes de mandártelas las repaso para tomar notas sobre los temas que más me interesan; esto me consume, como es natural, una buena parte del día, porque las notas de erudición necesitan referencias, comentarios, etc. Me he concentrado en torno a tres o cuatro temas principales, uno de los cuales es la función cosmopolita que han tenido los intelectuales italianos hasta el siglo XVIII, tema que se divide en muchas secciones: el Renacimiento y Maquiavelo, etc. Si tuviera la posibilidad de consultar el material necesario, creo que habría tema para componer un libro de verdadero interés y que no existe aún; digo libro, pero entiendo sólo la introducción a cierto número de trabajos monográficos, porque la cuestión se presenta de modos muy diversos en las distintas épocas, y en mi opinión habría que remontarse hasta los tiempos del Imperio romano. Mientras tanto, escribo notas, entre otras cosas, porque la lectura de lo relativamente poco que tengo me hace recordar viejas lecturas del pasado. Por otra parte, la cosa no me es completamente nueva, pues hace diez años escribí un ensayo acerca de la cuestión de la lengua según Manzoni, y el estudio me exigió una cierta investigación acerca de la organización de la cultura italiana desde que la lengua escrita (el llamado latín medio, o sea, el latín escrito desde el 400 hasta el 1300) se separó completamente de la lengua hablada por el pueblo, la cual, terminada la centralización romana, se escindió en innumerables dialectos. A ese latín medio sucedió el vulgar, de nuevo inundado luego por el latín humanístico, lo que dio lugar a una lengua docta, vulgar por su léxico, pero no por la fonología y aún menos por la sintaxis, reproducida de la latina; así siguió existiendo una lengua doble: la lengua popular o dialectal y la lengua docta, o sea, la lengua de los intelectuales y de las clases cultas. El propio Manzoni, al volver a redactar I Promessi Sposi, así como en sus estudios sobre la lengua italiana, no tuvo en realidad en cuenta más que un aspecto de la lengua, el léxico, y no la sintaxis, que es la parte esencial de toda lengua, hasta el punto de que aunque el inglés, por ejemplo, tiene más del 60 por 100 de palabras latinas o neolatinas, es una lengua germánica, mientras que el rumano, aunque tiene más del 60 por 100 de palabras eslavas, es una lengua neolatina, etc. Como ves, el tema me interesa tanto que me he dejado arrastrar por él. 2) La revista Bibliografía fascista no me es muy útil, porque las revistas bibliográficas que ya recibo están redactadas por los mismos escritores, y los libros reseñados son los mismos. Me hablas de una revista inglesa. Valdría la pena que me mandases un número de prueba por medio de la librería. Podrías hacer que me mandaran también un número de prueba del suplemento semanal del Manchester Guardian y del Times, que vi en la cárcel de Roma: pero temo que la prosa literaria de esas revistas sea todavía demasiado difícil para mí. Y, además, no tengo muchas ganas de estudiar lenguas. 3) No he entendido lo que me escribes acerca de una "chaqueta" de la cual me habría hablado ya Carlo [...] [ 100]. Por lo que recuerdo de lo que me dijo Carlo, se trataría de un jersey o un chaleco de lana para el invierno. Tú la llamas "chaqueta", y en la cárcel no está permitida más chaqueta que la de reglamento. Ya dije a Carlo que tengo jerseis suficientes para varios años, y no sólo de los sencillos: tengo cuatro pull-over, si no cinco, y dos están todavía sin tocar. ¿Para qué mandarme más objetos del mismo género, aunque sean mejores? ¿Para que se los coman las polillas? [...] [100]. Has escrito demasiado precipitadamente a la librería para la renovación de las suscripciones a las revistas: demasiado celo, porque en dos meses tienen tiempo de sobra para olvidarse de tu advertencia. Recibo regularmente Il Secolo Illustrato. No quiero de ninguna manera el Emporium: ya tengo suficientes zapatillas. Y no te enfades.

100 Tachaduras de la censura de la cárcel.

Te abrazo tiernamente,

Antonio.

He recibido el Sedobrol y los calcetines gruesos. Gracias. Manda la otra mitad del papel a mi hermana Teresina Gramsci-Paulesu.

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