CARTA A JULIA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, 1-VIII-1929; L. C. 287-288]

Cara Giulia,

puedes decir a Delio que la noticia que me ha mandado me ha interesado muchísimo, porque es importante y sumamente seria. Pero, de todos modos, espero que alguien haya reparado con un poco de goma el daño producido por Giuliano y que, por tanto, el sombrero no haya tenido que ir a parar a la basura. ¿Te acuerdas de que en Roma Delio creía que yo podía reparar todas las cosas rotas? Sin duda ya no se acordará. Y él, ¿tiene también la tendencia a arreglar las cosas rotas? En mi opinión, eso sería un indicio... de constructividad, de carácter positivo, más que el juego del ""Meccano". Te equivocas al creer que yo tuviera de niño tendencias... literarias y filosóficas, como has escrito. Era, por el contrario, un intrépido explorador, y nunca salía de casa sin meterme en el bolsillo unos granos de trigo y fósforos envueltos en trocitos de tela encerada, por si acaso acababa arrojado por las aguas a las playas de una isla desierta, abandonado a mis solos medios. Era yo, además, constructor audaz de barcas y carros, y me sabía al dedillo toda la nomenclatura marinera: mi mayor éxito consistió en que un hojalatero del pueblo me pidió el modelo de papel de una soberbia goleta de dos puentes, para reproducirla en lata. Estaba obsesionado por estas cosas, porque a los siete años había leído Robinson y La isla misteriosa. Pero creo que hoy es imposible una vida infantil como la de hace treinta años: hoy los niños tienen ya ochenta años cuando nacen, como el chino Laotsé. La radio y el avión han destruido para siempre el robinsonismo, que ha sido el estilo imaginativo de tantas generaciones. La misma invención del "Meccano" indica que el niño se intelectualiza rápidamente; su héroe no puede ser Robinson, sino --en Occidente al menos-- el policía o el ladrón científico. En resolución: hay que poner tu juicio del revés, y entonces será exacto. ¿De acuerdo?

Me has escrito el peso de Giuliano, pero no la estatura. Tatiana me comunicó que Delio media un metro y ocho cm. cuando pesaba dieciocho kg. Estas noticias me interesan mucho porque me dan impresiones concretas: pero tú me mandas demasiado pocas. Espero que Tatiana, para seguir siendo mucho más buena que tú, me mande, cuando esté con vosotros, muchas noticias de todas clases, de los niños y tuyas. ¿Sabes que te llevará una máquina fotográfica? He recordado que te prometí una el año 26, y se lo he pedido a Tania. Para tu madre, y como ahora no hay todavía castañas (el año 25 tu madre se puso triste porque no le llevé castañas), diré a Tatiana que haga una colección de cigarrillos de distintos países para que se la dé en mi nombre; ¿le gustará? Estoy seguro de que sí. Cara, te abrazo con los niños,

Antonio.

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