CARTA A JULIA SCHUCHT

[Cárcel de Turi, 9-II-1929; L. C. 255-256]

Carissima Giulia,

había pensado escribirte una carta particular, verdaderamente personal, para Delio. Pero Tania me escribe que Delio está en casa de Anna y, además, tu brillante narración sobre las consecuencias del haberle contado mi fumar en la nieve me hace vacilar. Primero quiero que me aconsejes. Me parece que Delio es muy reactivo, como ya lo era en Roma y en Trafoi, y no querría impresionarle demasiado la sensibilidad. Pero eso prefiero esperar tu opinión.

Mi impresión sobre Tania es bastante buena. Cuando la vi en Milán la última vez, pero especialmente en Roma, hace unos siete meses, estaba muy débil. En cambio, en diciembre me pareció parcialmente repuesta y más fuerte. Yo no quería que hiciera un viaje tan largo por media hora de coloquio; pero llegó de repente y luego, como es natural, me alegró mucho. Ahora tendría que hacerte un gran elogio de Tatiana y de su gran bondad. Pero no lo hago, porque a veces exagera y acaba por actuar como si me considerara completamente desprovisto de sentido práctico, absolutamente incapaz de vivir sin un tutor o una niñera. A veces he llegado incluso a enfadarme, pero más a menudo me ha hecho gracia, aunque desde hace algún tiempo río poco y no tengo ganas de bromas, como en otro tiempo. Creo que éste es el cambio más notable que se ha producido en mí. En suma: he llegado a la conclusión de que Tatiana es el mejor ejemplar de la familia Schucht, de la que el famoso Diosgott [99] me decía que era una familia modelo (no te lo había dicho nunca, pero te lo digo ahora para fastidiarte); ella es la única que se parece de verdad a tu madre.

99 Broma con el nombre del representante de la I. C. en Italia en 1919. V. Degott ('Gott' quiere decir Dios en alemán).

Querida Giulia, es completamente verdadero lo que escribes; también yo querría escribirte tantas cosas, pero no consigo vencerme, superar una especie de contención. Creo que eso depende de nuestra moderna formación mental, la cual no ha encontrado aún los medios de expresión adecuados y propios. Siempre soy un poco escéptico y estoy desengañado, y me parece que si expresara todo lo que querría no conseguiría superar cierto convencionalismo melodramático que es casi consustancial al lenguaje tradicional. Mi mismo estudio profesional de las formas técnicas del lenguaje me obsesiona al representarme toda expresión de formas fosilizadas y osificadas que me producen repugnancia. De todos modos, estoy convencido de que nunca se romperá el contacto íntimo entre nosotros.

Te abrazo muy fuerte,

Antonio.

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