CARTA A JULIA SCHUCHT

[Cárcel de San Vittore, Milán, 30-IV-1928; L.C. 207]

Cara Giulia,

he recibido tu billete del 3 de abril. Tania me ha comunicado las noticias de la vida de los niños. Estoy contento.

Está a punto de terminar un período de mi vida de cárcel, porque el proceso será el 28 de mayo. No sé dónde me arrojarán después. Mi salud es bastante buena. He sabido por las autoridades judiciales y de la cárcel que se han publicado muchas inexactitudes acerca de mí: que me estaba muriendo de hambre, etc. La cosa me disgusta, porque creo que en asunto así no hay que inventar ni tampoco exagerar nunca. Es verdad que faltan medios para comprobar las cosas, y que, en realidad, yo no sé más que lo que me han contado. Pero tú has estado siempre informada por Tania y, por tanto, no habrás tenido ocasión de inquietarte. No quiero escribir al extranjero; quizá me lo concedieran, pero yo no quiero por principio. Por ejemplo: he recibido hace poco una rara carta, firmada Ruggero, que solicitaba respuesta. Es posible que la vida en la cárcel me haya hecho más desconfiado de lo que acaso exija la prudencia normal; pero el hecho es que esa carta, pese a su sello y a su timbre postal, me ha puesto de uñas. También en ella se dice que mi estado de salud debe ser malo, o que las noticias recibidas hablan en ese sentido. Yo he estado mal los primeros meses, tras el viaje Ustica-Milán; luego he descansado y me he repuesto satisfactoriamente. Estudio, leo dentro de los límites de las posibilidades, que no son muchas. No es posible un trabajo intelectual sistemático, por falta de medios técnicos.

Querida Giulia, siento recibir tan escasas noticias de tu vida y de la de los niños. Temo que en el futuro se hagan todavía más escasas: ésta es mi mayor preocupación.

Te abrazo tiernamente, cara,

Antonio.

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