CARTA A TATIANA SCHUCHT

[Cárcel de San Vittore, Milán, 19-III-1927; L.C. 57-60]

Carissima Tania,

he recibido esta semana dos tarjetas tuyas; una del 9 y otra del 11 de marzo; no he recibido, en cambio, la carta a la que aludes. Creí que recibiría tu correspondencia remitida desde Ustica, y efectivamente me ha llegado un paquete de libros de la isla, y el escribientillo que me los entregó me dijo que en el paquete había también cartas cerradas y tarjetas que aún tenían que pasar por la oficina de revisión; espero tenerlas en cuestión de días.

Te agradezco las noticias que me mandas de Giulia y de los niños; no consigo escribir directamente a Giulia; aún espero alguna carta suya, aunque sea muy atrasada. Me imagino su estado de ánimo, además de sus condiciones físicas, por toda una serie de razones; esta enfermedad debe haber sido muy angustiosa. Pobre Delio: ¡de la escarlatina a la gripe en tan poco tiempo! Escribe tú a la abuela Lula y pídele que me escriba una larga carta, en italiano o en francés, como pueda (aparte de que tú podrías mandarme una traducción), y que me describa con detalle la vida de los niños. Estoy convencido de que las abuelas saben describir a los niños y sus movimientos mejor que las madres, de una manera real y concreta; son más objetivas y tienen, además, la experiencia de toda una vida; me parece que la ternura de las abuelas es más sustanciosa que la de las madres (pero Giulia no tiene que ofenderse ni considerarme peor de lo que soy).

No sé decirte nada sobre Giuliano; en este terreno fracasé ya una vez con Delio. Tal vez yo mismo supiera hacerle algo adecuado si pudiera estar junto a él. Decide a tu gusto y escoge algo en mi nombre. Estos días he estado haciendo una pelota de cartón que está acabando de secarse; no creo que sea posible mandártela para Delio; además, todavía no se me ha ocurrido una manera de barnizarla, y sin barniz se desharía fácilmente por la humedad.

Mi vida sigue transcurriendo monótonamente. Incluso el estudio es mucho más difícil de lo que parece. He recibido algún libro y leo en realidad mucho (más de un volumen al día, además de los periódicos), pero no me refiero a eso; me refiero a otra cosa. Estoy obsesionado (fenómeno, supongo, característico de los presos) por la siguiente idea: que habría que hacer algo für ewig, según una compleja concepción de Goethe que, según recuerdo, atormentó mucho a nuestro Pascoli [94]. En suma, querría ocuparme intensa y sistemáticamente, siguiendo un plan previo, de algún tema que me absorbiera y centralizara mi vida interior. He pensado hasta ahora en cuatro temas, y ya eso es un indicio de que no consigo concentrarme; son: 1ero. Una investigación acerca de la formación del espíritu público en Italia el siglo pasado; dicho de otro modo, una investigación acerca de los intelectuales italianos, sus orígenes, sus agrupaciones según las corrientes de la cultura, sus diversos modos de pensar, etc. Tema sugestivo en sumo grado, y que yo, naturalmente, no podría sino esbozar a grandes rasgos, dada la imposibilidad absoluta de disponer de la mole inmensa de material que sería necesaria. ¿Recuerdas mi rápido y muy superficial escrito acerca de la Italia meridional y la importancia de B. Croce? [95] Pues bien, querría desarrollar ampliamente la tesis que apunté allí, desde un punto de vista "desinteresado", für ewig. 2do. Un estudio de lingüística comparada. Nada menos. Pero ¿qué podría ser más "desinteresado" y für ewig que eso? Se trataría, naturalmente, de estudiar sólo la parte metodológica y puramente teórica del tema, que no ha sido nunca tratada completa y sistemáticamente desde el nuevo punto de vista de los neolingüistas contra los neogramáticos. (Esta carta mía, querida Tania, va a ponerte los pelos de punta.) Uno de los mayores "remordimientos" intelectuales de mi vida es el profundo dolor que causé a mi buen profesor Bartoli, de la Universidad de Turín, el cual estaba convencido de que yo era el arcángel destinado a dispersar definitivamente a los "neogramáticos", porque él, miembro de la misma generación y atado por millones de lazos académicos a esa muchedumbre de hombres infames, no quería rebasar en sus formulaciones un determinado límite fijado por las conveniencias y la deferencia para con los viejos monumentos funerarios de la erudición. 3ero. Un estudio del teatro de Pirandello y acerca de la transformación del gusto teatral italiano que Pirandello ha representado y ha contribuido a determinar.

¿Sabes que yo descubrí y contribuí a popularizar el teatro de Pirandello mucho antes que Adriano Tilgher? Yo he escrito sobre Pirandello entre 1915 y 1920 lo suficiente para componer un pequeño volumen de 200 páginas, y en aquel momento mis afirmaciones eran originales y carecían de precedentes: Pirandello era amablemente soportado, cuando no objeto de burla abierta. 4to. Un ensayo acerca de la novela de folletón por entregas y acerca del gusto popular en literatura. La idea se me ha ocurrido leyendo la noticia de la muerte de Serafino Renzi, primer actor de una compañía de bolos, que son el reflejo teatral de las novelas por entregas, y recordando lo mucho que me divertí cada vez que fui a oirle, porque la representación era doble: las ansias, las pasiones desencadenadas, la intervención del público popular, no era, ciertamente, la menos interesante de las dos representaciones.

¿Qué te parece todo eso? En el fondo, si bien se observa, hay homogeneidad entre esos cuatro temas: el espíritu popular creador, en sus diversas fases y grados de desarrollo, está en el fundamento de todos en la misma medida. Escríbeme tus impresiones; yo me fío mucho de tu buen juicio y del fundamento de tus opiniones. ¿Te he aburrido? Has de saber que el escribir es para mí el sucedáneo de la conversación: cuando te escribo me parece verdaderamente estar hablándote; lo que pasa es que todo se reduce a un monólogo, porque tus cartas no me llegan o no se refieren a la conversación emprendida. Por eso, escríbeme cartas, y largas, además de las tarjetas; yo te escribiré una carta cada sábado (puedo escribir dos por semana) y me desahogaré. No vuelvo a la narración de mis aventuras e impresiones de viaje porque no sé si te interesan; el hecho es que tienen un valor personal para mí, porque se vinculan con determinados estados de ánimo y también con determinados sufrimientos; para que fueran interesantes para otro habría que exponerlas de una forma literaria, mientras que yo tengo que escribir de golpe, en el poco tiempo en que dispongo de tintero y pluma. A propósito: ¿sigue creciendo la plantita de limón? No me has vuelto a hablar de ella. ¿Y cómo está mi patrona? ¿O ha muerto? Siempre me olvido de preguntártelo. A principios de enero recibí, estando en Ustica, una carta del señor Passarge, que estaba desesperado y creía en la próxima muerte de su esposa; luego no he sabido nada más. Pobre señora; temo que la escena de mi detención contribuyera a acelerar el proceso de su mal, porque me quería mucho y estaba muy pálida cuando me llevaron.

Te abrazo, querida Tania; quiéreme y escríbeme.

Antonio.

94 Gramsci tiene presente el poema de Pascoli "Per sempre" (de los Canti di Castelvecchio). Basta una lectura del poema para comprobar que Gramsci está usando la expresión "para siempre" o "para la eternidad" con trágica ironía, y que está muy lejos de desear, satisfecho, calma para producir una obra académica sistemática. Como frecuentemente se toma al pie de la letra su frase de esta carta, ignorando todo su trágico auto-sarcasmo, puede ser útil al lector repasar el poema de Pascoli (versión literal de la 8va. ed., Bologna, 1917)

"¡¿Te odio?!... No te amo, ya lo ves

no te amo... ¿Te acuerdas de aquel día?

Muy lejos llevaban los pies

a un corazón que pensaba en la vuelta.

Y así volví... y tú no estabas.

Había en la casa un eco del ayer,

de un largo prometer. Y conmigo

de ti llevé sólo aquel eco:

¡PARA SIEMPRE!

 

No te odio. Pero el eco callado

de aquella infinita promesa

viene conmigo y me pulsa en el corazón,

con el contado palpitar de las horas;

me gime en el corazón con el grito

del pájaro sin plumas caído del nido:

¡PARA SIEMPRE!

 

No te amo. Miré sonriendo

la flor de tu blando rostro.

Tiene todos tus ojos, pero el rostro...

No tuyo. Y besé la carita desconocida

sin sobresalto de la sangre.

Le dije: "Y a mí, ¿me quieres?"

"¡Sí, mucho!" Y fijó tus ojos en mí.

"¿Para siempre?", le dije. 

Me dijo: ¡PARA SIEMPRE!

Respondí: "Eres niña y no sabes

qué quiere decir Para siempre".

Contestó: "¿Qué quiere decir?"

Para siempre significa Morir...

sí: dormirse la noche:

quedarse tal como se estaba

¡PARA SIEMPRE!".

 

95 "Algunos temas de la cuestión meridional", cfr. aquí págs. 192 y sigs.

http://www.gramsci.org.ar