Gentilísima señora,

Primero de todo, quiero pedirle que me excuse por los disturbios y fastidios que le he traído, los cuales no entran, en verdad, en el acuerdo de inquilinato. Estoy bastante bien y me siento calmo y tranquilo.

Le estaré agradecido si puede prepararme un poco de ropa blanca y entregarla a una buena mujer, de nombre Marietta Bucciarelli, que irá a pedirla para mi; no puedo enviarle la dirección de ella porque la he olvidado.

Me gustaría tener estos libros:

1° la Gramática alemana que estaba en el estante cerca de la entrada;

2° el Breviario de lingüística de Bertoni y Bartoli que está en el armario del frente de la entrada;

3° le estaré agradecido si me envía una Divina Comedia de poco costo, porque mi texto lo he prestado.

Si los libros están encuadernados, es necesario arrancar el cartón, cuidando que las hojas no se desprendan.

Me gustaría tener noticias del niño que estaba enfermo de escarlatina. Talvez Marietta sepa  algo.

Si mi permanencia en esta situación durase mucho tiempo, creo que ella tiene que liberar el cuarto y disponer de él.

Los libros pueden embalarlos y tirar a la calle los periódicos y diarios.

Le renuevo mis excusas, estimada señora y todo mi reconocimiento, tanto más grande cuanto más grande es su gentileza.

Saludos al señor Giorgio y a la señorita; con los más sentidos respetos.

Antonio Gramsci

www.gramsci.org.ar