CARTA A JULIA SCHUCHT 

[Viena, 13-IV-1924; 2000 II; 41-42] 

Carissima,

he recibido tu carta del 4 (la semana anterior había recibido el libro de Kerienzev y el fascículo de los Rabkor). No sé qué carta mía habrás recibido antes de escribirme, puesto que aludes a tres cartas recibidas al mismo tiempo, cuando yo te las mandé en tres semanas sucesivas; la última era muy seria, casi diría que solemne.

Ahora estoy más tranquilo, por una parte, porque he oído tu voz dulce, he sentido tu amor y sé que eres más mía que nunca. Pero, por otra parte, estoy inquieto (la vida es terriblemente dialéctica): parece que he salido elegido diputado por el Véneto [62] y creo que si entro en Italia no me será muy fácil salir para ir al V Congreso [63]. ¿Cómo puedo entonces esperar que vengas tú? Ahora tendrás que esperar, para que no sufra el niño, y en cambio yo querría tenerte cerca precisamente ahora, para participar en toda tu vida nueva, para gozar y sufrir contigo. Un torbellino de pensamientos diversos y contradictorios me atraviesa continuamente el cerebro, y querría comunicártelo día por día, hora por hora. Pero espero que todo vaya bien. El nuevo Parlamento italiano no se abre hasta el 25 de mayo, y aunque resultara verdad que me han elegido, tal vez no sería necesario que me moviera de aquí, puesto que el 25 tendría que estar en Moscú. ¿Tendré aún tiempo de sacarte la lengua? Ahora somos personas serias, porque dentro de poco tendremos un hijo y no hay que dar malos ejemplos a los niños. ¿Ves cuántos nuevos horizontes se nos abren? El mundo es grande y terrible, indiscutiblemente. He vuelto a leer estos días los sonetos de Pascarella que pedí para mandártelos, y El descubrimiento de América me ha vuelto a demostrar la exactitud del punto de vista contenido en aquella manera de decir del viejo lama tibetano. ¿Y quién sabe si no es verdad que, con los acorazados modernos, Colón habría podido descubrir veinte Américas: el mundo, etcétera? Pienso, por cierto, que en cuanto nazca el niño nos pelearemos en serio, porque estaremos siempre en desacuerdo en muchas cosas. Para empezar, el nombre: ¿tú recuerdas mis predilecciones por Nabucodonosor, Simeón, Hermengarda, Prudenciana, Veneranda, Paralelepípedo, etc.? Preveo que tendremos zafarranchos serios. Tú no has abierto nunca la boca sobre este punto, pero hoy tu táctica me parece oportunista y llena de amenazas.

62 En las elecciones del 6 de abril de 1924, ya bajo la ley fascista, que daba dos tercios de las actas a la lista con mayoría relativa, triunfó el bloque de las derechas. Los comunistas obtuvieron un poco más del 3,5 por 100 de los votos. Gramsci salió elegido diputado por Venecia.

63 V Congreso de la I.C., 17 de junio a 8 de julio de 1924. En este Congreso se reafirmó la política de frente único y gobierno obrero y campesino; registrando una "estabilización relativa" del capitalismo en occidente, se decidió proceder a la "bolchevización" de las secciones nacionales de la I.C. Los problemas del P.C.d'I. --la "cuestión italiana"-- determinaron una de las primeras intervenciones autoritarias de la I.C. en sus secciones nacionales. Una comisión designada al efecto nombró autoritariamente un comité central italiano con predominio de la tendencia "centro" (Gramsci), y hasta designó nominativamente al Comité Ejecutivo: Gramsci, Togliatti y Scoccimarro por el centro, Mersú, Maffi por la izquierda. La comisión nombró también seis suplentes: Gennari y Terracini por el centro, Tasca y Bibolotti por la derecha, Malatesta y Tonetti por la izquierda. Togliatti y Bordiga pasaban a formar parte del C. E. de la I.C. Zinoviev, deseoso de evitar la ruptura con Bordiga tras la derrota de éste en la "cuestión italiana", le propuso para la vicepresidencia de la I.C. (el presidente era Zinoviev). Bordiga rechazó la propuesta. Tanto él como Tasca, cabeza de la derecha comunista italiana, se negaron a entrar en el C.E. italiano. La solución autoritaria de la cuestión italiana había sido auspiciada por Gramsci en discusión con Zinoviev.

Aunque hago el tonto, la verdad es que no tengo muchas ganas. La verdad es que te quiero mucho, que pienso en ti constantemente y que de vez en cuando me parece tenerte abrazada muy estrechamente. Me pasan cosas raras: apenas recibí tu última carta me dio la impresión de que habías llegado a Viena y de que iba a tropezar contigo por la calle. Me había vuelto a encontrar mal, sin poder dormir, y tu carta me había exaltado literalmente. Creo que cuando pueda abrazarte me sentiré mal, porque me estrangulará la pasión. Cara Julca, tú eres para mí toda la vida, como no la había sentido nunca antes de quererte: algo grande y hermoso que llena todos los minutos y todas las vibraciones del ser. Hoy quiero ser fuerte, como nunca lo he querido, porque quiero ser feliz con tu amor, y esa voluntad se refleja en toda mi actividad. Creo que cuando vivamos juntos seremos invencibles y descubriremos los medios para derrotar también al fascismo; queremos un mundo libre y hermoso para nuestro hijo, y lucharemos para que así sea como nunca hemos luchado, con una astucia que nunca hemos tenido, con una tenacidad, con una energía que derribarán todos los obstáculos. Escríbeme largo. Si pudiera estar contigo dentro de un mes... Pero quizá ocurra precisamente así.

Te beso largamente, liubimaia,

Gr.

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